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Editorial > Editoriales Antiguos

Las guerras de nuestros niños
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directorelespiadigitales/8/8/23
Las batallas del necio (y de la necia)
Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
Un charlatán desquiciado en la Casa Blanca
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directorelespiadigitales/8/8/23
David somos todos
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directorelespiadigitales/8/8/23
Las élites que no tenemos
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directorelespiadigitales/8/8/23
El barro de Paiporta
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directorelespiadigitales/8/8/23
Estados Unidos sigue el camino de Cartago
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directorelespiadigitales/8/8/23
El último verano
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directorelespiadigitales/8/8/23
En manos de cipayos
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directorelespiadigitales/8/8/23
Jesús, el Palestino vetado por Estados Unidos
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directorelespiadigitales/8/8/23
La naturaleza del Régimen
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directorelespiadigitales/8/8/23
Gaza inmortal
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directorelespiadigitales/8/8/23
Palestina
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directorelespiadigitales/8/8/23
Juan Manuel de Prada
Desde la partición de Palestina en 1948, y más todavía desde las terribles matanzas y usurpaciones de territorio perpetradas en 1967, la situación de los palestinos no ha hecho sino degradarse, hasta convertirse en una hecatombe silenciosa sobre la que prensa sistémica calla malignamente. Los palestinos han sufrido, año tras año, constantes expropiaciones de tierras; han sido sometidos a un inhumano sistema de discriminación y 'limpieza' étnica; han sido enjaulados detrás de muros y alambradas, mientras sus templos y escuelas eran bombardeados. Sólo este año, antes de que Hamás lanzase este ataque desesperado, el Ejército israelí había asesinado a más de 250 palestinos, muchos de ellos niños y mujeres indefensos; y Netanyahu había 'legalizado' -pasándose por el escroto todas las resoluciones internacionales- decenas de 'puestos de avanzada', embriones de futuras 'colonias' en territorio palestino.
Y todas estas atrocidades se suceden mientras los palestinos son sometidos a un bloqueo ignominioso. Después de haber sido despojados y expulsados de la tierra de sus ancestros y hacinados como chinches en un territorio siempre decreciente, los palestinos son privados por los israelíes de los medios de subsistencia básicos. Gaza es el territorio con mayor densidad de población del planeta, pero los palestinos ni siquiera pueden construir nuevas casas, porque Israel les impide el acceso a los materiales de construcción. También les prohíbe el comercio y la pesca y les quema las cosechas; también les corta el suministro eléctrico, les roba el agua y les escatima el combustible. En los hospitales de Gaza y Cisjordania se realizan las operaciones quirúrgicas sin electricidad ni asepsia; y los enfermos carecen de medicinas.
Esta situación oprobiosa de los palestinos -entre los que hay muchos cristianos- es una ofensa a Dios y a la justicia de magnitudes cósmicas que la prensa sistémica oculta; y que las colonias europeas aceptan sumisamente porque así lo ordena el tío Sam. El ataque de Hamás es, desde luego, fruto de una desesperación rabiosa. Pero no creemos que Hamás haya atacado por sorpresa Israel para luego esperar estólidamente sus salvajes represalias. A Israel no le bastará con reducir a escombros Gaza; los palestinos lucharan entre los escombros, con multitud de pérdidas para el Ejército israelí. Y Hamás ha tomado cientos de rehenes entre los 'colonos' israelíes que serán victimados. Eso suponiendo que los palestinos de Cisjordania no se sumen a las hostilidades, suponiendo que Hizbolá no decida atacar por otro flanco, suponiendo que Irán no resuelva prestar a los palestinos un apoyo pleno. Entonces tendremos servida la III Guerra Mundial. Y el culpable será Occidente, que ha tolerado que los palestinos sean tratados como perros sarnosos por un Estado -creado artificialmente para acallar su mala conciencia- que ha ejercido durante décadas un poder omnímodo y brutal al margen de la ley.
Publicado en ABC
Marcianos
Por Administrator
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directorelespiadigitales/8/8/23
Sertorio
¿Qué pasará si Putin firma una alianza con los hombrecitos verdes?
Hay un peligro mayor que Putin, mayor incluso que Trump: son los aliens, aquellos que en nuestra infancia conocíamos como marcianos. El establishment yanqui parece muy interesado en llamar la atención del público americano sobre tecnologías no humanas y amenazas extraterrestres, que parecen tan problemáticas de demostrar como el apocalipsis del clima. El Pentágono desclasifica expedientes con una transparencia que haría las delicias del difunto doctor Jiménez del Oso. Los que antes se reían de los ovnis ahora parecen convencidos de que ya los tenemos aquí

Salir de la OTAN/UE es el mayor deber patriótico de nuestro tiempo

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Juan A. Aguilar*

El próximo 23 de julio los españoles están llamados a las urnas. Serán semanas donde los ciudadanos tendrán que soportar una cascada de “propuestas electorales”, programas, lemas, insultos, bajezas y puñaladas traperas entre los partidos del Régimen del 78, para ganar posiciones… Sin embargo, todos podremos comprobar que, mientras se les llena la boca con la palabra España, ninguno de los partidos con posibilidades de obtener representación propondrá algo tan evidente para los que quieren la paz, la justicia y la soberanía para nuestra Patria: la promesa de sacar a España de la OTAN/UE.

No echen espumarajos por la boca los serviles del Régimen ni sus furcias mediáticas. La OTAN y la UE van en el mismo paquete. Se ha demostrado en la praxis que la UE no es más que el brazo político de la OTAN, y ésta el aparato militar de las élites neocoloniales globalistas.

¿Qué nos ha enseñado desde hace décadas ese tándem siniestro OTAN/UE? Que sus funcionarios, esa pandilla de vividores que nadie ha elegido, solo sirven a sus amos, que se quedan con las vergüenzas al aire cuando reciben una llamada de la Casa Blanca, que se muestran altivos y soberbios con los débiles y, en cambio, son peores que las ratas cuando tienen enfrente un poder capaz de hacerles frente. Y “nada es tan bajo y vil como ser altivo con el humilde”, decía Séneca hace ya dos mil años.

Para captar la bajeza moral de la gentuza que se protege bajos las siniestras siglas citadas, basta repasar algunas declaraciones de los últimos días.

  • El presidente checo, Petr Pavel, ha declarado que "todos los rusos que viven en países occidentales deberían estar mucho más vigilados que en el pasado", recordando que en los tiempos de la Segunda Guerra Mundial los descendientes japoneses que vivían en EE.UU. también estaban sometidos a "un estricto régimen de vigilancia". Para quienes no lo sepan: el presidente checo acaba de pedir para los rusos un régimen que la Casa Blanca impuso a 120.000 japoneses, a los que internó en campos de concentración, en condiciones inhumanas, expropiando sus propiedades, y sometiéndolos a una prueba de 'lealtad' que incluía no solo rechazar al emperador de Japón, sino también aceptar ir a luchar en la guerra en las filas del Ejército de EE.UU., aunque muchos de ellos ya eran ciudadanos estadounidenses de pleno derecho. Este señor no es más que un miserable exponente de la Chequia otanista y de los “valores europeos”, un psicópata con ansias genocidas que se cree impune para decir estas cosas… Escuchándole… ¿Cómo no recordar los buenos tiempos del Pacto de Varsovia?
  • El Cuerpo de Voluntarios Polaco admitió haber colaborado con el Cuerpo de Voluntarios Rusos, que combaten junto a las Fuerzas Armadas de Ucrania, para atacar varios pueblos de Bélgorod, una provincia fronteriza de Rusia, donde mataron a un civil e hirieron a otros doce. The Washington Post reveló que dichos grupos extremistas atacaron a la población civil con armas de la OTAN. Ahí tienen a los “valerosos” polacos practicando el terrorismo según los “valores europeos”, Su hazaña solo alcanzó a dejar heridos o muertos a los civiles de una pequeña aldea. ¡Qué grandeza! ¡Qué heroísmo! ¡Qué acertado su lugar en la OTAN/UE!
  • El oligarca italiano Mario Draghi declaró un una intervención en el MIT de Boston sobre la guerra de la OTAN en Ucrania: “La consigna es una sola, categórica y vinculante para todos. Ya está volando y encendiendo corazones, desde los Alpes hasta el Océano Índico: ¡a ganar! ¡Y ganaremos!”. “No hay otra alternativa para Estados Unidos, Europa y sus aliados que asegurarse de que Ucrania gane esta guerra, o será el fin de la UE”. Pues que poca cosa es la UE si su existencia depende del sostenimiento de la dictadura de Zelensky. Este exponente de los “valores europeos” debería recordar que “Italia repudia la guerra como […] un medio para resolver disputas internacionales”, según el artículo 11 de la Constitución, pero ahora las constituciones de los países del “jardín de Borrell” sufren interpretaciones surrealistas.
  • No es la primera vez que el banquero Draghi nos “enseña valores europeos”. Cabe recordar cuando, en un discurso ante el Parlamento italiano, Draghi quiso rendir un insólito homenaje a Robert Kagan , desconocido para la mayoría pero hijo de Donald, el fundador del movimiento neoconservador yanqui. Robert es el marido de Victoria Nuland, protagonista absoluta del golpe de Maidan de 2014, y figura clave en los círculos que alimentan el conflicto ucraniano (sobre Robert Kagan véase Piccolenote, mientras que sobre la estrecha relación entre Frederick Kagan -hijo de Donald y el hermano de Robert– y su mujer Kimberly con el general Petraues vayan al Washington Post . Todo queda en familia…
  • Otro infame miserable es el exsecretario de la OTAN Anders Rasmussen, quien en los últimos tiempos se ha sumado a Zelensky como asesor presidencial. En un reciente discurso resumido por The Guardian nos dijo: “Un grupo de países de la OTAN puede estar dispuesto a desplegar tropas sobre el terreno en Ucrania si los estados miembros, incluido Estados Unidos, no brindan garantías de seguridad tangibles a Kiev en la cumbre de la Alianza que se celebrará en Vilnius”. Las naciones que según Rasmussen estarían listas para enviar tropas a Ucrania serían Polonia y los países bálticos. Y así llevar a toda Europa a la guerra… donde, por supuesto, los hijos y nietos de todos estos prebostes no van a ir a las trincheras…
  • Cabe señalar que la intervención en Ucrania de una "coalición de los dispuestos", similar a la formada para la invasión de Irak, había sido propugnada en su momento por el arriba citado general David Petraeus, principal protagonista de la temporada de guerras interminables realizadas en USA en su “momento unipolar”. De ahí una retirada de Washington, que observaría desde el otro lado del Atlántico lo que tomaría la forma de una gran guerra europea, ya que las demás naciones europeas no podrían dejar de apoyar a su vez al contingente de países de la OTAN desplegados en Ucrania.

La lista se haría interminable. Bastan estos ejemplos de personajes significativos del “mundo libre”, ese que está siempre en “el lado correcto de la historia”, con su “orden basado en reglas” (las suyas), resiliente, inclusivo, sostenible y de género… Sin duda, dan un oscuro y zafio espectáculo, propio de su naturaleza más auténtica. Y como describía Emile Zola: “En verdad, el espectáculo ha sido inaudito, ha superado en brutalidad, en desfachatez, en declaraciones indignas, los peores instintos, las mayores bajezas jamás confesadas por la bestia humana.”. No hay que hacerse ilusiones. Gente que apesta como los citados, siempre la habrá. Es parte de la condición humana. Lo que no merece la pena esforzarse en entender a la escoria. Lo que tenemos que hacer es evitarlos. Y para eso hay que abandonar las pocilgas indignas donde ellos chapotean. Hay que salir de la OTAN/UE.

Comprueben los ciudadanos que nada de lo que dicen estos personajes está consultados con los respectivos pueblos europeos. Ellos alimentan la guerra… sin consultarnos. Ellos aplican unas “sanciones” ilegales conforme al Derecho Internacional sin consultarnos, ellos apuntan a China como una amenaza sin consultarnos. Sin embargo, las encuestas realizadas van indicando que los pueblos europeos tienen otra percepción de las cosas, una idea muy diferente a la de “ellos” que va ganando posiciones con el tiempo. Por ejemplo, según una encuesta reciente respondida por más de 16.000 personas en 11 países europeos, casi tres cuartas partes de Europa defiende la postura del presidente de Francia, Emmanuel Macron, de dejar de depender de EE.UU. para su seguridad y que la UE invierta en sus propias capacidades de defensa militar. El sondeo también indicó que el 43% ve a China como "un socio necesario", y solo un 35% como "un rival" o "adversario" de su país. Y el apoyo al régimen de Kiev lleva meses disminuyendo. ¿Por qué tenemos que seguir aguantando la vileza de unas castas que solo se representan a sí mismas?

El caso de España es especialmente sangrante. Hemos tenido en una legislatura el gobierno más de “izquierda” y “progresista” de las últimas décadas (eso dicen ellos). En realidad, el gobierno más entreguista, sórdido, otánico y vendepatrias del último siglo. Un gobierno que cree que los españoles están dispuestos a vender su dignidad, su soberanía, su independencia y su libertad por recibir unos fondos europeos… es decir, por unas monedas.

El español debe despertar. El español debe despreciar esas monedas manchadas con sangre de décadas de guerras y neocolonialismo. El español debe memorizar una clásica cita de León Tolstoi (un ruso, para que se jodan): «El dinero es una nueva forma de esclavitud que sólo se distingue de la antigua por el hecho de que es impersonal; no existe una relación humana entre amo y esclavo.»

No sabemos si quedará espacio para aquella “furia española”, pero al menos los españoles deberían sacar de sus entrañas algo de amor propio para decir ¡basta! a toda esa ignominia y vileza que representa la OTAN/UE.

Queda por entender el porqué de estas dramáticas muestras de bajeza moral ahora mismo. Es decir, porque la OTAN y los halcones de EE. UU. están presionando tan fuerte para ampliar un conflicto que hasta ahora se ha mantenido dentro de los límites de riesgos manejables y con márgenes residuales para soluciones negociadas.

La cuestión es que temen, con razón, que la contraofensiva de la OTAN no alcance el éxito previsto. La ficción mantenida hasta ahora de una victoria ucraniana en el campo de batalla no resistirá la dura realidad. Tampoco podrá erosionar los recursos de Moscú de tal manera que "debilite" a Rusia significativamente a nivel internacional.

La falta de victoria será percibida con razón como un revés por las élites oligárquicas. Y sí, quizás la victoria de Rusia pudiera ser el fin de la OTAN/UE.

Por eso apostamos por esa Victoria. Por patriotismo.

*Director de Instituto Español de Geopolítica

El “Quinquenio Progre” liquidado en menos de 12 horas

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Ernesto Milá

Doce horas después de conocerse los resultados electorales del 28 de noviembre, un cabizbajo Pedro Sánchez, desde al atrio de La Moncloa, anunciaba en apenas 3 minutos, la convocatoria de nuevas elecciones y la disolución de las cámaras. Algún día sabremos lo que ha ocurrido desde que se conoció el tsunami político que, fuera de cualquier duda, arrasó con las “realizaciones” del “quinquenio progresista” presidido por Sánchez.

LAS PRESIONES RECIBIDAS POR SÁNCHEZ

Tras quedar desmentido el sondeo del CIS que daba mayoría al PSOE, la dirección del PSOE entró en shock: había ocurrido lo que Sánchez y Tezanos les garantizaron que no ocurriría. Lo único claro que tenía la legión de alcaldes, presidentes autonómicos y concejalillos socialistas es que se habían quedado en paro. Pasada la media noche debieron aflorar en todos ellos sus recuerdos: “No podía ser de otra manera: demasiada prisa en las iniciativas de ingeniería social, demasiada laxitud en materia de ocupación, demasiado margen concedido a unos aliados tan incómodos como inútiles, demasiadas alianzas con la no-España, demasiada corrupción, demasiada compra de votos en contante y sonante o en promesas de subsidios, demasiado compromiso con la Agenda 2030, demasiada memoria histórica y demasiada coña trasladando cadáveres, liberando etarras, impasibles ante la delincuencia y callados ante la inmigración ilegal y masiva, demasiada presión fiscal y demasiado grupo subsidiado, demasiado protagonismo de Sánchez en la campaña electoral a pesar de su falta de credibilidad, demasiadas variaciones en política exterior, demasiada mano tendida a Marruecos y excesivo compromiso con la OTAN en la cuestión ucraniana…”. Cuando se encontraron solos debieron pensar que si había un culpable de que el PSOE hubiera sufrido un batacazo histórico, se debía a aquel que les había engañado con su triunfalismo y su negligencia a cambiar de alianzas…

Alguien de la ejecutiva de su partido debió decirle, a primera hora de la mañana, que no le quedaban apoyos dentro de la dirección socialista. Y luego estaban los “influencers” más importantes: los tenedores de la deuda pública español. Estos últimos debieron comunicarle que estaban inquietos ante la posibilidad de que la situación económica se fuera deteriorando más y más en los meses que mediaban entre finales de mayo y finales de noviembre para cuando estaban convocadas las elecciones generales. Era necesario realizar un drástico cambio de rumbo: deshacerse de ese lastre inútil en que se había convertido Podemos, dar la espalda a los independentistas catalanes y a los pro-etarras vascos y, en una palabra, rectificar.

Es posible, incluso, que alguien influyente dentro de su partido le planteara la posibilidad de presentar otro candidato para el PSOE en noviembre.

RECTIFICAR, PALABRA CLAVE, Y RECUPERAR CREDIBILIDAD

Rectificar era la palabra clave: Pedro Sánchez tenía seis meses para hacerlo y salvar lo salvable. Pero para su ecuación mental, “rectificar” era algo que no entraba en sus planes. Equivalía a reconocer que se había equivocado en todo lo que había hecho -en todo, absolutamente en todo- desde que llegó al poder. Y Sánchez es alguien para el que quienes se equivocan son los otros. Nunca él.

Así que solamente le quedaba una opción: anticiparse a la oposición interior que indudablemente pediría su cabeza en el interior del partido, anticiparse a las ventajas que podía sacar el bloque de la derecha por su triunfo del 28-M y tratar de salvar los muebles, incluso con la pretensión de seguir en La Moncloa y seguir gobernando. Su baza es que el nombramiento como presidente rotativo de la UE será apenas veintitrés días a las elecciones y eso le garantizará fotos con los primeros mandatarios de la UE y publicidad gratuita. Difícilmente esas fotos le permitirán recuperar lo que ha constituido su principal hándicap: credibilidad. La credibilidad en política es como el virgo: cuando se rompe, ya no hay posibilidades de recuperar su integridad. Y Pedro Sánchez y sus aliados hace mucho tiempo que carecen de credibilidad:

- No la tienen entre los compradores de deuda pública que han alertado en repetidas ocasiones de que el gasto del Estado y la presión fiscal en España eran excesivos.

- No la tiene entre la patronal muy crítica con respecto a la utilización de los fondos anticrisis enviados por la UE, ni entre los pequeños y medianos empresarios asfixiados por impuestos y normativas cada vez más asfixiantes.

- No la tiene entre los habitantes de las grandes ciudades conscientes de que, contra lo que proclaman las estadísticas municipales, autonómicas y marlaskeñas, la delincuencia de todo tipo va ganando terreno y cada día la nómina del delito que abarca desde asesinatos hasta hurtos, va creciendo más y más y mucho más.

- No la tiene entre los electores y ahorradores que sufren la inflación subyacente (que, en algún momento se ha elevado a un 20-25%), los precios de la vivienda no dejan de subir y cualquier ley nueva se traduce en una batería de “efectos secundarios” demoledores.

- No la tiene entre las clases medias asfixiadas a impuestos y a las que, desde hace cinco años, no se ha hecho nada más que presionar más y más, sin conceder ni un solo tipo de beneficios

- No la tiene entre las cancillerías mundiales alarmadas por inexplicables cambios de rumbo de la política exterior española en la cuestión del Magreb y que generan dudas sobre la continuidad y la firmeza de cualquier pacto trenzado con España, país, hoy, “poco fiable”.

Y, claro está, no la tiene ni siquiera para sus propios militantes y aliados (Podemos, ERC, Sumar) buena parte de cuyos dirigentes figurarán en breve en las listas del paro.

EL PROBLEMA NO ES DE SÁNCHEZ, SINO DE UNA IZQUIERDA CADA VEZ MÁS PERDIDA

En estas condiciones no era posible continuar y Sánchez, resabiado por las espaldas que ha visto entre las 23:00 horas del domingo y las 11:00 del lunes, la falta de apoyos y temiendo un proceso creciente de erosión, ha optado por jugar el todo por el todo y convocar elecciones.

No es solamente la figura de Sánchez la que carece de credibilidad, son todas las opciones de esa izquierda atascada en el wokismo, las ideologías de género, la defensa ultrancista de cualquier minoría y de la inmigración masiva, con su libertarianismo, la insistencia hasta el aburrimiento en el tema de la memoria histórica, la compra al peso de grupos sociales mediante subsidios y subvenciones, esto es, lo que constituyen las últimas barricadas de una izquierda que ha optado desde la caída del marxismo en los años 80, por una fuga hacia adelante en posiciones cada vez más progres, lo que genera escepticismo primero, horror después y finalmente carcajada en la sociedad.

Esa izquierda es la de Syriza en Grecia, es la de Boric en Chile: la de Sánchez y sus socias, la que ha hecho de la Agenda 2030 un programa de gobierno, la que genera rechazo y la que ha entrado en crisis.

LA “POLÍTICA DE BLOQUES” Y LA IMPOSIBLE UNIDAD DE LA IZQUIERDA

Vamos hacia la política de bloques: si Sánchez quiere evitar el descalabro, deberá realizar propuestas audaces, casi temerarias. La única que le queda es realizar un llamamiento para la “unidad de la izquierda”, aparcar las siglas del fracaso (PSOE, Podemos, Sumar) y tratar de establecer un “cartel unitario” … aunque esto implicara que la derecha estaría obligada a hacer otro tanto.

La respuesta a la ingeniería social progre y a la prisa por imponer cambios bruscos e intemperantes a las sociedades, está generando en todo el mundo, un “frente del rechazo”. Brasil, EEUU, Francia, Italia, ya han entrado en esa etapa de “política de bloques”. O se está con los conservadores o se está con los ultraprogresistas.

Las siglas PSOE tienen casi 150 años. Va siendo horas de olvidarlas en el baúl de los recuerdos. ¿Se atreverá Sánchez a optar por un “cartel unitario de la izquierda”? Seguramente no. Y, aunque lo intentase, el problema que le acompañará hasta la tumba, es que ya nadie duda que es un político amortizado.

Quizás un socialista prestigioso -¿queda alguno?- podría encabezar un proyecto unitario de izquierdas, pero no desde luego Sánchez. Sin ese “frente de izquierdas”, los distintos partidos de esa área política están excesivamente atomizados interiormente, despistados políticamente, presos en sus delirios progresistas y extraordinariamente separados de la realidad como para poder afrontar el tsunami de la derecha que empezó el domingo.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Hasel-Paris Álvarez Martín

Se dice que la guerra de Ucrania ha transformado irreversiblemente el orden mundial, político y económico. Pero lo que más ha cambiado es la cultura izquierdista.

Al inicio de la guerra, el consenso occidental era no enviar a Ucrania armamento ofensivo, para evitar una escalada bélica. Nadie quería cruzar la delgada línea entre "ayudar a los ucranianos a defenderse" y "declararle la guerra a Rusia". Los rusos podrían responder atacando territorio de la OTAN, que a su vez iniciaría una Tercera Guerra Mundial, con posibilidad de lluvia ácida.

Un año después, buena parte de las izquierdas europeas han cambiado el pacifismo y la neutralidad por el envío de tanques pesados, como los Leopard. Entre los gobiernos más comprometidos con esta operación hay varias socialdemocracias: España, Portugal, Alemania, Dinamarca, Noruega y el Canadá. Con la escalada ya en marcha, Finlandia (otra socialdemocracia) está debatiendo enviar aviones de combate

Ucrania pide más: misiles de mayor alcance, buques de guerra, submarinos. Y, quizás en un futuro, como ha augurado Zelensky, "que los países miembros de la OTAN también envíen a sus hijos a morir en la guerra".

La progresía occidental ya pone más esfuerzo en mandar armamento al campo de batalla que en mandar diplomáticos a la mesa de negociaciones. Y ese paso no lo ha dado solamente la socialdemocracia, sino también varios partidos a su izquierda: desde la Lewica ("izquierda") polaca hasta la danesa Rød-Grønne ("roja y verde"), pasando por la Vasemmistoliitto ("alianza de izquierda") finesa y concluyendo con el espacio de Yolanda Díaz en España.

Además, la izquierda alemana, traumatizada con la "memoria antinazi" (como la izquierda española con su "alerta antifascista") y obsesionada con no repetir el pasado, ahora envía sus panzer en dirección a la estepa oriental como si estuviese en pleno 1941.

Otra novedad cultural: hace solamente un año, nuestras izquierdas estaban empeñadas en expulsar de la Unión Europea a Polonia, por no permitir que se casen sus homosexuales ni aborten sus mujeres. Ahora esa misma izquierda celebra el liderazgo europeo de Polonia, dispuesta a inmolar en el altar de la guerra sus tanques, sus aviones y, si fuera menester, sus homosexuales y sus mujeres.

La izquierda cosmopolita, sin-fronterista y postpatriótica, que nos decía que "la tierra no es de nadie más que del viento", de pronto quiere empeñar la vida y el patrimonio (ajenos) no solamente en nombre de la soberanía nacional ucraniana, sino de la reintegración territorial de hasta el último centímetro de Crimea. El propio ejército ucraniano afirma que nuestros tanques no bastan para alcanzar tal objetivo, lo cual hace aún más vana la esperanza de Occidente.

¡Qué decir de la socialdemocracia nórdica, allá en Suecia y Finlandia! Tanto que habían combatido la proliferación de armas atómicas, para acabar teniendo por principal aspiración engrosar la OTAN, que se compromete con ser "una alianza atómica hasta el día en que dejen de existir armas atómicas".

¿Y los Verdes en Alemania? Los primeros en hablar del calentamiento global se han convertido en los responsables primeros de calentar la Nueva Guerra Fría, con declaraciones como la de Annalena Baerbock: "Los europeos estamos en guerra contra Rusia". ¿Querrán compensar dicho calentamiento global buscando un invierno nuclear? Hace una década, la máxima preocupación de estos ecologistas y animalistas era proteger al leopardo de la caza furtiva. Ahora ellos son los Leopard, los cazas y los furtivos.

La izquierda internacionalista que criticaba el bloqueo a Cuba o a Palestina actualmente apoya el uso de sanciones como arma de guerra económica. La izquierda del Black Lives Matter está consiguiendo que tales sanciones dañen la capacidad de los países africanos de traer de Rusia alimentos básicos y fertilizantes agrícolas (en palabras de Macky Sall, líder de la Unión Africana). La izquierda multicultural que predicaba la "alianza de civilizaciones" ya dedica casi el doble de presupuesto a la guerra que a ayudar a los países pobres del mundo.

Todo aquel con una mínima conciencia social en la segunda mitad del siglo XX sufrió el mccarthyismo. Es decir, la persecución y la acusación falsaria de ser "prosoviético". Pues en pleno siglo XXI sus hijos repiten la idéntica acusación de "prorruso" contra todo aquel con una mínima conciencia geopolítica.

El progresismo bobaliconamente europeísta, que solía ser más bruselense que las coles, ahora aplaude un envío de tanques forzosamente impuesto al eje franco-alemán. Una victoria sobre la Unión Europea por parte de su rival (EEUU), su desertor (Reino Unido) y su bestia negra (Polonia). Todo ello en beneficio de que puedan vender nuestras armas países ajenos a las regulaciones de seguridad de la UE (Canadá, Noruega, Turquía). ¡Que suene el Himno a la Alegría!

Los que antaño se manifestaban contra la OTAN, por tratarse según denunciaban de una organización expansionista al servicio del imperialismo yanki, hoy la ven con ojos cada vez mejores.

Putin es tan machuno y patriarcal, es tan caucásico (nunca mejor dicho) y tan contaminante (con todo ese petróleo y carbón y gas natural), que en comparación la OTAN empieza a resultarles "progresista". Al fin y al cabo, ahora en el Pentágono hay mujeres, incluso varias de ellas están "racializadas".

Los ejércitos otanistas ya no luchan por combustibles y tierras raras, como antes, sino para que Eurovisión y el Kyiv Pride puedan celebrarse en la capital ucraniana. Por no hablar de las ventajas ecológicas: cuantos más Leopard pongamos a destruir y a ser destruidos, menos vehículos de altas emisiones quedan en activo. Y menos humanos con vida consumiendo recursos escasos. ¿Cómo ser progre hoy en día sin ser otanista?

Sin embargo, todas estas transformaciones en la izquierda parecen demasiado profundas como para ser una mera reacción a la Rusia de Putin. Aquí, en la España del PSOE, ya habíamos visto antes el milagro de la transustanciación. Pasar del OTAN no a estar directamente en primera línea de bombardeo sobre Yugoslavia.

Lo que está ocurriendo en las filas progresistas occidentales es, en realidad, la culminación de un proceso iniciado desde Mayo del 68 hasta la caída del muro de Berlín del 89. Es la absoluta absorción de la izquierda por parte del capitalismo, al que ya no aspira seriamente a derribar. Solamente se busca hacerlo más políticamente correcto, más sostenible, más diverso e inclusivo.

La izquierda realmente existente ha quedado para aplicar el desmantelamiento productivo que dicte la transición energética del BCE. Y las recetas migratorias que dicte el FMI. Y la compra de coches que dicte la Agenda 2030 de la ONU. Y el "ser feliz sin nada" que dicte el Foro de Davos.

Como no puede ser de otra forma, la consecuencia de rendirse así al capitalismo es acabar también rendido ante su brazo armado: la OTAN. Primero la plata y luego el plomo. Y esto lo harán poco a poco sin excusa, o más rápido con la excusa de Rusia, de China o de la Cochinchina.

Podemos bautizar a esta progresía con el título de "izquierda leoparda", un hallazgo de Julián Jiménez. El profesor la define como "aquella que en Venezuela apoya a la extrema derecha diciendo que Maduro es un dictador, en Ucrania apoya a Azov con el mismo argumento y, en general, apoya a EEUU en cualquier conflicto".

Son "los Antonio Maestre, Pedro Vallín, Estefanía Molina, la intelectualidad de PRISA y El País", que "están contra la guerra hasta que llega el PSOE al Gobierno y toca apoyar su acción militar, desde Afganistán a Libia".

El concepto de "izquierda leoparda" tiene algo de irónico. Rima con "rojipardo", que es precisamente el término peyorativo que esta izquierda usa para insultar a quien se salga de su estrechísimo marco mental, ya sea por la izquierda ("roji-") o por la derecha ("-pardo").

También les gusta usar el mote de "tanquista". Un invento de liberales y progres británicos para descalificar a socialistas y comunistas. Se les asociaba con los tanques soviéticos en Budapest y los tanques chinos en Tiananmen, para así tacharlos de violentos enemigos del civilizado Occidente.

Todo esto en los años ochenta, mientras Margaret Thatcher mandaba vehículos blindados contra los argentinos en Malvinas y contra los mineros en su propio país. De manera trágica, se ha llamado "tanquista" precisamente a quien se solidariza con cubanos, vietnamitas, coreanos o sirios. Es decir, con pueblos que realmente sufren tanques, invasiones y bloqueos.

En un bello giro de la Historia, por fin se le puede llamar "tanquistas" a quienes realmente lo son y han sido siempre: la "izquierda leoparda". Lo merecen por sus queridos tanques Leopard, claro, pero también por sus semejanzas con el animal que les da nombre.

Es un depredador oportunista, capaz de tragarse cualquier cosa, especialista en adaptarse al entorno que sea. Mientras está el sol fuera, duerme sin importarle el ajetreo diurno, despertándose solamente para cazar en cuanto cae la noche.

Así es la "izquierda leoparda": sus ojos están cerrados durante la jornada laboral, dejando hacer al mercado con indiferencia. Pero ¡ay cuando llega la noche oscura del imperialismo! Allí saca sus garras y colmillos.

* politólogo y especialista en geopolítica.

Este artículo se publicó originalmente en El Español.

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Por Juan A. Aguilar

Los jueces polacos prolongan por cuarta vez la prisión provisional del periodista Pablo González días antes de que se cumpla un año desde que fuera detenido en la frontera con Ucrania y fuera acusado de espiar para Rusia. La denominada “justicia polaca” ha decidido mantener en prisión al periodista español hasta el próximo 24 de mayo.

Pablo González fue detenido en la frontera con Ucrania cuando cubría el éxodo masivo de personas desplazadas por la guerra. Hace ya un año, la policía política del régimen polaco, la Agencia de Seguridad Interior (ABW), se presentó en el hotel en el que se alojaba el periodista en la localidad de Przemy?l y lo detuvo. Unos días después, un tribunal decretó prisión provisional para el periodista por un plazo de tres meses y desde entonces esta situación se ha prolongado hasta en cuatro ocasiones.

Pablo González es un experto en el espacio postsoviético. Estudió lenguas eslavas en la Universidad de Barcelona y un máster de Periodismo Multimedia en Bilbao. Pablo nació en 1982 en Rusia. Uno de sus padres es hijo de uno de aquellos jóvenes conocidos como los “niños de la guerra”. Cuando tenía nueve años, sus padres se divorciaron y su madre se lo trajo a España, inscribiéndolo con su nombre actual, Pablo González Yagüe.

El tribunal del régimen clerical polaco, en Rzeszów, que se encargó del caso al inicio utilizó el hecho de que Pablo tuviera un nombre ruso y otro español como única prueba de sus acusaciones.

En las comunicaciones de la siniestra Agencia de Seguridad Interna (ABW), que fue quien le detuvo, se aseguraba que Pablo González era un agente de la inteligencia rusa (GRU) y que había utilizado "su estatus periodístico" para "moverse libremente por Europa y el mundo, incluso por zonas afectadas por conflictos armados y regiones de tensión política" para acceder "a información cuyo uso por parte de los servicios secretos rusos podría tener un impacto negativo" en la seguridad de Polonia. Ridículo y grotesco a la vez. Lo propio de una falsa democracia, de una dictadura encubierta al servicio de la sanguinaria OTAN.

En menos de un mes, tres servicios secretos de tres países diferentes se interesaron por este periodista. Más tarde también lo acusaría de ser espía el jefe del MI6 británico. Una vez más, sin presentar pruebas.

La realidad es que Pablo lleva un año en prisión preventiva en pésimas condiciones en la prisión de Radom, a unos 100 kilómetros de Varsovia.

Desde entonces, ha denunciado en varias ocasiones las malas condiciones en las que se encuentra. En un escrito presentado ante el Tribunal de Estrasburgo, explicó la constante vigilancia a la que se ve sometido y las carencias alimenticias que sufre. Pasa los días encerrado en una celda sin compañero alguno y solo puede salir, cuando se le permite, una hora al día sin tener contacto con otros reclusos. Además, con la llegada del invierno ha pedido ayuda a la Embajada de España en Polonia para que intercedan por él y pueda tener ropa especial para el frío. Solo pudo conseguir una manta adicional.

Hasta el pasado 22 de noviembre no le pudo visitar la madre de sus hijos, Oihana Goiriena, y poder hablar con él un par de horas. Aunque en todo momento estuvieron acompañados de una agente de los servicios secretos polacos.

La conclusión es que Pablo González cumple un año en prisión provisional en Polonia sin que haya sido sometido a un juicio justo y sin que haya trascendido ningún detalle de las pruebas que hay contra él. Y ya está bien.

No conocemos personalmente a Pablo González, ni sus ideas políticas ni sus preferencias particulares, ni nos importa… es un ciudadano español, un compatriota, y eso es suficiente. España demostraría ser un país indigno si no empezamos a movilizarnos por la libertad de un compatriota encarcelado por un régimen impresentable que se dice “aliado” (palabra que ya empieza a ser sinónima de “peligro” o de “indeseable”) y amigo de España y que se sienta como miembro de pleno derecho en las instituciones de ese "jardín" precioso y colonialista que se llama UE y que apoya, consiente o silencia este tipo de comportamientos, más propios de una dictadura bananera que de un presunto régimen democrático.

Vayan por nuestra parte dos mensajes y una exigencia.

El primer mensaje, a todos nuestros compatriotas. Hay un español encerrado en una mazmorra polaca. No le podemos abandonar. Enviemos cartas de apoyo que fortalecerán su resistencia.  La plataforma #FreePablo instó a comienzos de noviembre a enviar cartas a la cárcel para mostrar apoyo al periodista. La dirección a la que se pueden enviar es:

Pablo González Yagüe, s. Alexia
A.S. Radom
ul. Wolanowska 120
26-600 RADOM
POLONIA/POLSKA

El segundo mensaje es al gobierno belicista, ultraderechista y clerical instalado en Varsovia. No. No es asumible para ningún español que se pueda considerar “amigo” o “aliado” a un país que actúa de esa forma injusta con un compatriota, por mucho que naciera en Rusia o en Las Maldivas. El gobierno polaco se muestra como un actor hostil y nada amigable, con un comportamiento contrario a los derechos humanos, a las prácticas propias de un país democrático y a la más mínima humanidad a causa de una histérica rusofobia, de clara matriz racista, y coaligado a los enemigos históricos de España. El mensaje que nos manda Varsovia es claro: hostilidad contra España y desprecio por sus ciudadanos. A partir de ahora deberían reflexionar sobre si los intereses polacos en España no se merecen la misma hostilidad. El mensaje a las autoridades polacas y a sus representantes en España debe ser claro… Dejen de tocarnos los cojones y pongan de inmediato en libertad a Pablo González.

Por último, una exigencia al gobierno de Pedro Sánchez: ¿No piensa Vd hacer nada por este ciudadano español? ¿A éste ciudadano si lo podemos “dejar atrás” por la cobardía de un gobierno incapaz de dar un puñetazo en la mesa de Bruselas? ¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar indignidades como la que se está haciendo contra Pablo González? ¿Qué teme, Sr. Presidente? ¿Acaso es prisionero de ese “orden internacional basado en reglas”?

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, se lo dice Jean Paul Sartre: “Los cobardes son los que se cobijan en las normas”. Y Michael de Montaigne expresó, como nadie, a lo que lleva la cobardía cuando la definió como la “madre de la crueldad”.

Con Pablo González se está cometiendo una crueldad y no lo debemos permitir ni un minuto más. Si las élites políticas españolas son cobardes, demostremos que los españoles NO LO SOMOS. No podemos consentir la impunidad y el ensañamiento con uno de los nuestros durante más tiempo...

Winston Churchill definió a Polonia como la "Hiena de Europa". Nosotros no hemos llegado a tanto... todavía. Pero avisados quedan.

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