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Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Reconocemos que, desde que se inició el “proceso independentista”, tendimos a quitar hierro a la situación. Acaso porque desde los años 60 conocíamos al independentismo, juzgamos que ni entonces, ni ahora constituía un peligro para la “unidad del Estado”. Sabíamos que el problema de los independentistas es que apenas tienen contacto con el mundo real. Un conocido de Arenys de Munt solamente tiene conectada TV3 y no permite que sus hijas vean ningún programa en castellano: ese es el paradigma del independentista. Se han creado un mundo cerrado hecho de unas pocas certidumbres en cuya convicción se refuerzan recíprocamente. Al crearse un círculo en el que todos piensan igual, frecuentar comercios que alardean de bandera “estelada”, informarse solamente de medios del propio abrevadero, termina confundiendo la parte con el todo, el sector nacionalista con la totalidad de Cataluña.

  • ¿El coste de esta actitud? Sufrir un error de percepción política y elegir estrategias no menos equivocadas.
  • ¿Lo peor? No rectificar a tiempo.
  • ¿La evocación cinematográfica? Un Titanic que se hunde y cuyos pasajeros siguen bailando una sardana tocada por el cobla indepe.

Cualquier analista político nacido en Cataluña sabía que en 2010-2012, el independentismo carecía de “fuerza social” suficiente como abordar un proceso secesionista. El uso del catalán estaba estancado e incluso tendía a disminuir, no superando nunca el 35%. Hasta esas fechas, los sondeos indicaban que el apoyo al independentismo no alcanzaba al 19%. Este dato y el hecho, igualmente verificable, de que la Unión Europea era una “unión de Estados Nacionales”, era suficiente para decretar que el “procés” terminaría mal para sus impulsores. No hacía falta profundizar más (les hubiera convenido leer a tiempo: 365 quejíos: No sólo se es idiota por creer en la república de TV3”)

Sin embargo, los independentistas, en lugar de presentar su proyecto como independencia si o independencia no, lo plantearon como “derecho de autodeterminación” y eso, consiguió arrastrar a la izquierda porque, daba la sensación de ser una “sana consulta popular”. Entonces Rajoy hizo lo peor que podía hacer: en lugar de declarar inconstitucional cualquier referéndum o simulacro de tal y actuar, tras la advertencia, con todo el peso de la ley, dejó hacer. Pensaba que el tiempo pudriría el proyecto y que bastaría la ley para disuadirlos de su locura. No fue lo suficientemente claro para decir, desde el principio, que esa era una vía muerta y que antes o después los tribunales entrarían en acción como entran cuando un robagallinas asalta un corral alegando que le apetece un pollo con chop suey. Es más, no instó a que la fiscalía entrara en acción y procediera cuando los independentistas empezaron a jugar con los “referéndums populares” en los pueblos.

Junqueras y el núcleo impulsor había alumbrado la peregrina teoría de que el Estado Español era débil -y lo era por la crisis de 2008-2011- y que no podría hacer nada contra el “legítimo derecho a la autodeterminación” (curiosamente, los promotores del referéndum ya daban por sentado que el resultado sería positivo para ellos). La asistencia a las manifestaciones del 11-S terminó por reforzar el engaño: nunca se ha conocido el número real de manifestantes que asistieron a ellas. Pero en 2014 se llegó a decir que habían sido ¡2.000.000! de personas… ocupando el mismo espacio que este 21 de febrero, cuando las cifras más optimistas, hablan solamente de 40.000 asistentes…

A partir de aquí, lo que no era más que el producto de una tertulia de fanáticos que, entre ellos, retroalimentaban su fanatismo, unidos todos estos factores, se generó el espejismo del “peligro para la unidad de España”… El último esperpento que ha alumbrado el independentismo fue el documento de 21 puntos que presentó hace 15 días Kim-il-Torra al gobierno para debatir. La mera publicación de este documento ya indicaba el estado de indigencia intelectual del gobierno independentista catalán.

En realidad, desde el pasado 11-S y, mucho más en concreto, desde el 21-D estaba más que clara la pérdida de apoyo popular al independentismo. Por eso decíamos:

“menos numerosos – más radicalizados – más locos”.

Y anunciábamos la tendencia del independentismo radical a degenerar desde el estadio de “movimiento político” al de simple “secta seudo-religiosa”. El intento de “embotellamiento general” de ayer nos dio la razón.

La Vanguardia, que ayer actuó, no tanto para informar, sino para DIFUNDIR LA HORA Y EL LUGAR DE LAS CONVOCATORIAS DE MANIFESTACIÓN, hoy cubre un tupido velo sobre lo que ocurrió. El Periódico, siempre timorato, a toro pasado, se atreve a titular “La huelga pinchó”. Decir que “pinchó” es poco. Solamente el Punt-Avui trata de transformar el fracaso en puntazo (“Masiva protesta contra el juicio del 1-O”), mientras que el Ara, no en portada, pero si en el editorial, habla de “Irregular seguimiento de la huelga”. A pesar de que el editorial pone algunos puntos sobre las íes, sigue siendo el resultado de la fantasía independentista: que si no hay liderazgo, que si no hay estrategia, que si en el juicio se están desmontando las tesis de la acusación (cuando, en realidad, para quien tenga ojos y vea, está resultando todo lo contrario: los juzgados aparecen como pobres tipos, sin dos dedos de frente, que quieren mantener la dignidad después de haber hecho el ridículo)…

Ayer bastó salir a la calle en cualquier pueblo o ciudad de Cataluña para saber que hubo cualquier cosa menos “huelga general”. Y este fracaso llega en el momento en el que una protesta de este tipo hubiera sido más necesaria para la causa independentista: cuando se está juzgando a sus impulsores y cuando la “sociedad independentista” debía de salir a la calle para apoyar sus ideales. Si hemos de atender al comunicado de la generalitat, los que se declararon en huelga fueron el presidente y sus consellers (“salvo el de Trabajo, para valorar el seguimiento de la huelga” y el de interior para “atender incidencias”…). A primera hora, los restos de la CUP-CDR, crearon problemas de tráfico, pero nada grave. Algunos neumáticos incendiados, cortes de tráfico y poco más. ¿Manifestaciones? Cifras oficiales: 12.000 por la mañana y 40.000 por la tarde. Cero repercusión en zonas industriales, un 11,2% de reducción del tráfico ocasionado por los cortes. Incluso en la enseñanza apenas rebasó el 25% y algo más en las universidades. El pequeño comercio, un 30%... a primera hora, tras el paso de los piquetes, en la tarde, la situación descendió hasta menos de un 10%. ¿Cómo respondieron los funcionarios de la gencat? Menos de la cuarta parte, un 23%, apoyaron la huelga.

¿Qué está ocurriendo? Algo tan simple como que el suflé, al tenerlo demasiado tiempo fuera del horno, se está deshinchando, incluso en los momentos en los que, para el independentismo, se están produciendo acontecimientos dramáticos (peleas entre ellos, dudas sobre las listas a presentar en las municipales, la exhibición pública de unos acusados que parecen idos y que cuentan historias incomprensibles).

Ahora solamente queda ver si, electoralmente, el fenómeno también remite. Lo normal sería una acumulación de voto en el espacio de ERC. Pero ERC tiene a su líder en la cárcel y ni tiene estrategia, ni tiene “hoja de ruta”, ni sus cuadros locales disponen de orientaciones, por dos motivos: 1) por la negativa a reconocer el descalabro y lo aventurero del proyecto indepe y 2) porque acaso no exista estrategia posible para alcanzar la independencia. Ni la hay, ni siquiera es factible elaborarla de la misma forma que un troglodita no puede establecer un plan para llegar a la Luna… Dicho de otra forma: si bien es previsible que el voto indepe se concentre en ERC, lo que no está tan claro es lo que hará este partido con esos votos.

Imposible saber cómo quedará el mapa político catalán en los próximos años. A la volatilidad del voto, característica de las últimas elecciones, se une la multiplicidad de oferta. No hay que olvidar que, en Cataluña, además de los partidos que existen en el resto del Estado, existe también una oferta local propia que hace que el elector tenga que decidir entre una decena de opciones.

Quizás lo único claro es que, sean cuales sean los resultados, los partidos nacionalistas deberían reconocer públicamente la imposibilidad de la secesión, entonar el mea culpa, recomendar a sus miembros que se socialicen y tratar de salvar lo salvable, volviendo al “autonomismo”, si es que el sentido común les impide reconocer que esta segunda línea de defensa, también ha fracasado, lo que ocurre es que la opinión pública española no se ha enterado. Eso, o la extinción progresiva… que es lo que les ha ocurrido a sus hermanos quebecois y lo que está ocurriendo en estos momentos con sus hermanos escoceses…

Era lo que los antiguos romanos llamaban “la extinción sin gloria en el Hades”.

Ernest Milá 

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

La gran broma del mes de enero fue plantear que, si se convocaran elecciones, Sánchez las ganaría. Que ese y todos, absolutamente todos los sondeos anteriores realizados sobre intención de voto, resultan manipulados por el chef del CIS, es algo que no vale la pena ni mentar. Que el CIS es uno de esos organismos procedentes del franquismo (se creó en 1963) que deberían hoy ser “controlados” y seguidos por comisiones de sociólogos y juristas, es casi obligado porque se trata de una institución oficial adscrita al Ministerio de la Presidencia. Si en otras oficinas la corrupción se basa en comisiones a repartir, en el CIS la corrupción consiste simplemente en pasar por cocina los datos obtenidos y reelaborarlos para que beneficien al inquilino de turno en Moncloa.

No hacen falta cifras oficiales para saber que estamos viviendo uno de esos momentos de recrudecimiento de la delincuencia en las calles: es evidente para el que tenga ojos y vea. Así que las cifras triunfales que da Interior son, simplemente, falsas y tratan, de manera torpe y mendaz, de alterar la realidad que, usted y yo, vemos con nuestros propios ojos. Y, de manera análoga, no hace falta tomar en consideración las encuestas del CIS por que van en la misma dirección y tratan, de manera tan evidente como perversa, de encubrir el hundimiento del gobierno Sánchez que, como ya le ocurrió a Zapatero, lejos de solucionar alguno de los graves problemas del país, abre otros nuevos.

A diferencia de ZP, que creía verdaderamente en la ideología de la UNESCO y en el humanismo-universalista que destila este organismo en su “núcleo duro” (una verdadera secta new-age animada en su interior desde el origen de la institución) y, para él, la “ingeniería social” era la forma de cambiar España en dirección a las propuesta de la UNESCO, mucho más que de la Internacional Socialista, lo cierto es que Sánchez es un tipo que carece incluso de ideas y que ni siquiera cree que sea importante tenerlas. Todo consiste en aprovechar cada momento para aplicar las medidas que le sugiere un entorno compuesto por julays, feminitudas y astronautas, tratando de recuperar votos de Podemos y de no perderlos por el centro. Eso explica la falta de rumbo fijo del gobierno.

La figura del “relator” ha durado menos de una semana. Las esperanzas en que el gobierno del Estado aceptara negociar los 21 puntos titulados “Propuesta del gobierno de Cataluña en la cumbre con el Gobierno de España: un pacto de Estado para solucionar el conflicto entre España y Cataluña” se han ido al garete, no por la actitud de Sánchez, sino por la de los “barones” regionales (hoy llamados “patas negras”). Ni siquiera los regalos presupuestarios a la gencat han servido para que el extraterrestre de Waterloo aceptara apoyar parlamentariamente al gobierno y el troglodita que ejerce como “president de la gencat” se ha sorprendido de que su propuesta de 21 puntos fuera rechazada. Pero es que el PSOE no puede permitirse el que las elecciones de mayo le supongan un segundo descalabro generado por la sífilis independentista catalana. Para colmo, el cambio de actitud en relación a Venezuela ha sido otro de los rasgos de esa falta de criterio propio de Sánchez que va a remolque del que grita más.

Y ahora le queda esperar el resultado de la movilización del domingo. Por adelantado podemos afirmar que los convocantes hablarán de “más de un millón de asistentes” que el gobierno civil de Madrid reducirá a “ciento cincuenta mil” y el ayuntamiento a “cincuenta mil”.

Manifestaciones como ésta, Zapatero tuvo que aguantar media docena. Pero hay una diferencia: ahora, el centro, la derecha y la derecha nacional van juntas. Está claro que los medios de comunicación al servicio del PSOE destacarán unas cuantas decenas de manifestantes de grupos “de extrema-derecha”, pero, vale más que no se engañen: los errores y fracasos de Sánchez son de tal calibre (desde el tragicómico asunto del traslado de los restos de Franco hasta el fracaso de la “Operación Relator”, pasando por el anunciado reglamento de armas que ha movilizado contra el PSOE incluso a los clubs de air-soft…) que, si piensan que todo esto lo va a compensar la publicación del “manual de resistencia”, es que la galaxia de la que procede la izquierda extraterrestre es más distante de lo que imaginábamos.

 

Lo importante de la manifestación no son las cifras sino la impresión que va a causar en los candidatos del PSOE para las municipales. A estas alturas y no está todavía muy claro a quienes van a incluir en las listas, pero todo induce a pensar que no van a figurar muchos “notables”, sino que se tratará de listas de habituales mindundis con aspiraciones y ambiciones. Los que ven la serie “Vota Juan” pueden imaginarse el fuste, temple y calidad de los candidatos socialistas…

¿Qué le queda a Sánchez aparte del CIS y de los editoriales de El País? Que la caña al viento que es su gobierno, opte por la “dureza” ante el independentismo. Era la postura lógica después del resultado de las elecciones andaluzas. Lo que le recomendó Borrell (el único ministro del gobierno con perfil propio e historial y cuya mujer, no se olvide, es presidenta del partido): recuperar la iniciativa política siendo él quien aplique el artículo 155 para así sustraer un tema a la oposición y resolver la “cuestión indepe” para siempre.

Era una decisión fácil de realizar: total, el independentismo está hoy en horas bajísimas (dividido por oposiciones irreconciliables, en donde antes había tres provistos de hoja de ruta, ahora hay cuatro, cada uno por su parte, y dentro de cada partido hay distintas valoraciones de la situación, las últimas movilizaciones han constituido un fracaso: 11-S, 21-D, 7-E… la última de las cuales, una “huelga general”, se suspendió y trasladó a finales de febrero y con una visible selección a la inversa: siguen los más radicales y cegatos, abandonan los más inteligentes).

Y, no nos cabe la menor duda, de que Sánchez, el hombre-desprovisto-por-completo-de-ideas-propias, tanto para su tesis doctoral como para su “Manual de Resistencia”, escrito por Irene Lozano (y que había sido rechazado por Planeta hace dos años…), si el único “puente de plata” que le permita recuperar votos, es la aplicación del 155, lo aplicará sin que le importe un higo todo lo dicho y hecho antes. El que no tiene ideas nunca puede ser considerado traidor a sus principios y Sánchez -que no las tiene- gustaría de presentarse como un “pragmático” partidario de, primero diálogo y luego medidas enérgicas.

Es lo que tienen los figurones sin ideas, que no les importa hacer mañana lo que habían criticado hasta ayer. Uno se pregunta, a la vista de todo lo que ha ocurrido en el PSOE desde el tercer gobierno de Felipe González, cuando ya estaba más que claro que la corrupción generalizada era el único factor verdaderamente nuevo introducido por éste partido en la política española. ¿Cómo es posible que haya sobrevivido el PSOE y no fuera él el primer partido socialdemócrata que se desintegraba como un azucarillo, tal como le ha ocurrido al socialismo francés o al italiano? ¿Cómo es posible que sobreviviera la sigla a un Zapatero? Y, finalmente, ¿cómo ha podido llegar a ser Pedro Sánchez presidente del gobierno?

Pero hoy, las tensiones internas del PSOE son insuperables. El último comité federal ha sido significativo: los “patas negras” han tumbado todas las iniciativas del presidente, mientras los presupuestos siguen atascados y ni siquiera el chef del CIS consigue dar credibilidad ni al gobierno ni al partido. En el interior del partido se vive pesimismo: perdida la esperanza en que el PSC se recupere de su bache y con el miedo a que el nuevo gobierno andaluz saque de las alfombras más basura de la que podía esperarse, lo cierto es que, hundidos estos dos puntales, para el PSOE gobernar con mayoría absoluta es, a partir de ahora, una quimera irrepetible.

La única esperanza era una fórmula de centro-izquierda en alianza con Ciudadanos. Pero, para ello hay que resolver antes la “cuestión indepe” (e, incluso si se resuelve y Cs pierde el que hasta ahora ha sido su gran y único caballo de batalla, es muy posible que el centrismo desaparezca en una o dos legislaturas como le ocurrió a UCD). Por lo demás el “pacta andaluz” ha indicado las preferencias de Cs en las actuales circunstancias.

¿Unión de la izquierda? Solamente hay una fuerza política que está más desmoralizada que el PSOE: Podemos, al que las encuestas condenan a niveles similares a los de Izquierda Unida en los años 90. Y apoyarse en nacionalistas con futuros “gobiernos Frankenstein” es una perspectiva muy problemática a medio plazo. Quizás un Cs reconducido por Valls podría ser el único aliado del PSOE… pero no está muy claro que el enviado de la masonería francesa para poner orden en la política española pueda hacerse un hueco en España.

La realidad es que el PSOE lo tiene difícil, incluso, para reconstruir un sistema de alianzas. Tras la ruptura de las “conversaciones”, los nacionalistas no quieren ni oír hablar de Sánchez. ¿Única esperanza? Aplicar el 155 desde la Moncloa y enfocar una política de alianzas con Cs. ¿Imposible? Las cañas al viento se mecen hasta que se rompen.

Cuando en un ruedo sale del toril un toro manso o con alguna deficiencia, se vuelve a los corrales, luego se le apuntilla y finalmente se ofrece su carne al lado de la de otros productos de casquería. Que el PSOE se vaya haciendo a la idea de que, en las actuales circunstancias, no puede durar mucho y que la única sigla que ha sobrevivido a la transición, está ya a poco de la estación-término.

Indepes ¿los tontos solo saben contar hasta 21?

Hay documentos que son bochornosos y otros que indican el nivel intelectual de sus redactores próximo a la indigencia. Reconozco que, hasta ahora, a lo largo de mis 66 años de vida, no había leído algo tan rematadamente malo, curso y tontorrón como la llamada “Propuesta del Govern de Catalunya en la cumbre con el Gobierno de España: Un pacto de Estado para soluciones el conflicto entre España y Cataluña” (y de los grandes expresos europeos). Dejando aparte el titular pomposo y grandilocuente, casi interminable, resulta imposible tomar en serio un documento que parece redactado por un grupo de alumnos de último curso de EGB. Desde el principio, dijimos que Kim-Il-Torra no pensaba en términos de realismo político, ni siquiera de normalidad psicológica, es simplemente un troglodita, un vestigio de otra época. De encontrarse estadistas de fuste sentados en la Moncloa, la reacción a esta “propuesta” no podría ser más que la de enviar a un equipo de psiquiatras forenses, no para estudiar si el redactor está o no en sus cabales, sino si es un simple discapacitado intelectual.

Este texto debería ser leído obligatoriamente por todos los españoles para comprobar el nivel de inanición intelectual de la clase política. El Mundo cuenta que el documento “ha sido presentado en la mesa del diálogo abierta por el Govern con distintos partidos políticos catalanes, entre los que se encuentran ERC, Junts per Cat y el PSC”. Me pregunto qué hace ahí el PSC. Y me imagino la cara de sorpresa de Oriol Junqueras, en capilla ante su próximo juicio, al leer los 21 puntos.

Desde hace tiempo, venimos diciendo que en el independentismo catalán se está produciendo una especie de selección al revés: los más inteligentes, aquellos a los que les quedaba un mínimo sentido común y eran capaces de percibir la realidad, hace tiempo que se han ido a sus casas; quedan los indigentes intelectuales y los fanáticos. Torra tiene algo de ambas categorías, pero reconocemos, que el documento en cuestión rebasa cualquier límite. No nos cabe la menor duda de que Kim-il-Torra no es el único culpable. Si en el Palau de la Generalitat el nivel de la clase política ha llegado a mínimos, en La Moncloa no es mucho más alto. Cuando el pasado 21-D, en medio de incidentes y manifestaciones muy minoritarias pero violentas, Sánchez ofrecía a la gencat el cambiar de nombre el aeropuerto del Prat por el de Josep Torradellas y rehabilitar a Companys… indicaba a las claras su creencia de que con estas banalidades podría resolverse el problema. A partir de ahí, la gencat entendió el mensaje: además de banalidades, ellos eran capaces de incluir tópicos.

Y así ha salido el documento que ha salido. ¿Banalidades? Dice el documento en sus puntos: “Hacer efectiva una política de fosas comunes”, “declarar la nulidad de los juicios franquistas como paso de memoria histórica”, “denunciar los privilegios derivados del franquismo”… por citar tres, además, mal redactados. ¿Tópicos? “garantía de respeto a los derechos humanos”, “mejorar la calidad democrática de España”, “garantizar la independencia del poder judicial”, “acabar con la limitación de derechos fundamentales”, “garantía de separación de poderes”, “compromiso por la ética en la política”… es decir, un conjunto de reiteraciones que se resumen en lo siguiente: “dejadnos hacer lo que nos dé la gana”. Muy bueno eso de colocar en el punto 8 lo de la “separación de poderes” y en el 11 “garantizar la independencia judicial” para luego añadir en el punto 15 una alusión a “superar la vía judicial que ha de abandonarse”

¿Novedades? Altísimas dosis de antifascismo: “compromiso para aislar a los grupos neofascistas” (¿a partir de Ciudadanos o a partir del PSC?), “admitir que la impunidad de las actitudes fascistas tienen relación directa con esto” (con la “cultura franquista”, se entiende), “acabar con la complicidad de la policía y los jueces con la ultraderecha” (¿en qué planeta?). ¿El resto? Las habituales defensas numantinas del “procés”: “no amenazar más con la aplicación del 155”, “no se puede gobernar contra Cataluña” (estos idiotas siguen confundiendo “Cataluña” con ellos mismos), “reconocimiento del derecho de autodeterminación del pueblo de Cataluña, que se ha de hacer efectivo”, “negociación de igual a igual con mediación internacional”.

¿El más desternillante de todos? “Frenar el deterioro de la imagen internacional de España”… punto en común con Vox…

¿El resumen? Un documento inaudito, una mediocre redacción de EGB elaborada por un alumno recién llegado de otro planeta remoto que apareció tarde el día del reparto de neuronas. ¿Alguien se lo puede tomar en serio? El “procés” hace tiempo que se ha terminado, la llegada de Sánchez a la Moncloa ha creado esperanzas a Kim-Il-Torra de que todavía pueden obtener algunas migajas. Pero no nos olvidemos que Sánchez no atraviesa un buen momento, ni siquiera entre los suyos: los “barones” regionales ven como su actitud hacia “el procés”, les hace perder enteros en sus feudos. De momento, ahí está Andalucía para demostrar que la ambigüedad en el tema catalán se paga. No han sido los ERES ni la corrupción lo que han descalabrado al PSOE andaluz, sino la actitud del partido ante el “problema independentista”. Tezanos, al parecer, no ha sido muy claro con Sánchez a este respecto. O quizás sea mucho más cierto que en el CIS dicen lo que el de arriba quiere oír. De todas formas, si el PSOE estuviera seguro de que en estos momentos ganaba las elecciones, ya estaríamos convocados a las urnas.

El tiempo pasa y el tiempo juega en contra de Sánchez y de Torra. Del primero porque, antes o después, deberá acudir a la consulta electoral y, da la sensación, de que a medida que pasan los días la situación política (las dudas sobre el apoyo a los presupuestos generales está erosionando al gobierno así como su actitud sobre Venezuela) y económica empeora (las cifras del paro de enero son demoledoras: 200.000 cotizantes menos; ahí es nada), el problema catalán está estancado y sin posibilidades desatascarse salvo “dialogando” sobre tópicos y banalidades…

A los indepes, no les va mucho mejor: siguen sin aclararse las candidaturas para la alcaldía de Barcelona, hace cuatro años había 3 formaciones y una esperanza común, ahora hay cuatro y su ambiente es una olla de grillos. Antes eran más y más inteligentes. Ahora son menos, más limitados y más violentos (los carteles de “alcémonos” puestos por CUP-CDR parece sacada de la literatura cyberpunk, consigna viable solo en el mundo de ficción en el que se mueven). El increíble llamamiento a la “huelga general” que realizó el seudo-sindicato CSC para hoy, se ha tenido que retrasar hasta el 21…

Hace falta ver cómo reaccionará el electorado en las próximas consultas: municipales, europeas y las generales inevitables que se aplazarán lo más posible. Pero, en las actuales circunstancias, no creo que el gobierno logre sobrevivir hasta fin de año. El tiempo se acorta por todas las partes. No excluyáis que según vayan las cosas, Sánchez dé un giro a su actitud en la materia cuando Tezanos compruebe que las encuestas van de mal en peor por el tema catalán y por el deterioro económico.

No creo que a los independentistas les puede ir mejor. Perdidos en sus consideraciones delirantes, han abandonado ya cualquier referencia a problemas concretos: listas de espera en hospitales, cómo afrontar la delincuencia, propuestas para facilitar la vida a los ciudadanos, reformas urgentes en le educación, afrontar el problema de la inmigración y de las violaciones de menores protagonizadas por MENAs, problema que se está volviendo endémico en Cataluña, garantías sobre alquileres y precio de la vivienda, programas de viviendas protegidas, etc, etc, etc. 
En los 21 puntos no aparece absolutamente ninguna alusión a los problemas de la población, las únicas consideraciones que merecen el interés de la gencat de los trogloditas, es esa retahíla de tópicos y banalidades, el monotema que repiten obsesivamente los indepes en sus tertulias de casinos y en sus ceremonias de confunsión. Nunca un sector político evidenció una separación tal con la realidad de un país. Y eso tiene costes electorales.

No es que los 21 puntos sean negociables o innegociables, es que no hay por donde cogerlos.

"Ideólogos" de la derecha - circo de las confusiones

La derecha en este país siempre resulta sorprendente. Ayer leo en un tren un ejemplar de La Vanguardia, de los que se regalan y nadie lee. Aludía a que el PP de Casado quiere ser “más ideologizado”… Como para echarse a reír. Llego a casa y veo que en el monguerface abundan los comentarios sobre las declaraciones del “ideólogo” de Vox, un tal Bardají, del que jamás había oído hablar. En estos casos, lo mejor es informarse sobre las declaraciones y sobre el declarante. Por supuesto que la alusión al PP de Casado es irrelevante: un “giro ideológico” no puede darse en ese partido por la sencilla razón que jamás han tenido “doctrina” (el término “ideología” es despectivo especialmente si lo entendemos como “superestructura” que deriva de “infraestructuras” mentales y sociales; por eso, para la Escuela de Frankfurt y para muchos, entre otros, el que suscribe, la ideología no es más que una “falsa conciencia”).

El PP, como el PSOE, han sido diseñados como “partidos de poder”. Y ese es el problema, que, a partir de ahora, ese poder lo tendrán que compartir y eso implica que precisan un perfil propio, acusado. A eso es a lo que llaman “giro ideológico” del PP. Pero que nadie se haga ilusiones: si de lo que se trata es de acentuar sus rasgos “conservadores” que vayan cayendo en la cuenta de que ellos han sido partícipes de que en estos últimos 40 años haya desaparecido cualquier valor digno de ser conservado. Por otra parte, claro está, el PP es, como el PSOE, un partido en declive, como aquella novela de Baltasar Porcel, Cavalls cap a la fosca (Caballos hacia la oscuridad). Mayor importancia tienen las declaraciones del dichoso Bardaji porque se asocian a un partido que, por el momento, está en su fase ascendente.

Mal negocio el de Vox si empieza a alardear de ideólogos de medio pelo. Haría bien en reconocer que a los españoles no-ideologizados, todo lo que es ideología y disquisición petafísica, les importa, en las actuales circunstancias, un completo y absoluto bledo. A mí incluido. Y lo dice alguien que nutre sus neuronas deshace décadas, con el pensamiento de la nouvelle-droite y con el tradicionalismo a la luz de Julius Evola, entre otros. Pero esas “doctrinas” sirven para mí día a día, para soportar tiempo en los que hacen falta valores para aguantar uno de los períodos de civilización más negros de la historia. Jamás se me ocurriría predicar una doctrina que carece de posibilidades -como cualquier otra doctrina- de iluminar tiempos de crisis. No puede extrañar que en épocas así, los vendedores de ideologías -como este Bardaji- recurran a rebajas y a restos de fin de temporada.

Lo que leo del personaje no es uno de esos perfiles seductores: que si en 1987 fundó el Grupo de Estudios Estratégicos, que si fue subdirector del Instituto Elcano, que si asesoró en defensa a Eduardo Serra y Federico Trillo, que si fue director de política internacional de FAES, que si está especializado en el pensamiento neocon “del equipo de George W. Bush”, que si impulsó con Carlos Bustelo, Pablo Casado y Enrique Navarro, la fundación Friends of Israel Iniciative y que si en 2018 se dio de baja del PP y se afilió a Vox. Al menos esto es lo que dice Wikipedia que no tiene porqué ser rigurosamente cierto. La extrema-derecha de a pie se ha exaltado con esto de que Bardaji haya tenido relaciones con Israel. De todo ello, me parece lo menos criticable, especialmente si tenemos en cuenta que Blas Piñar fue miembro fundador de la Amistad Judeo-Cristiana y que él mismo compartía el neo-sefarditismo de Giménez Caballero y de otros intelectuales falangistas como Samuel Ros, o el propio Franco. Me sorprende, en cualquier caso, que esto haya sido motivo de escándalo entre la ultra.

De serlo, el perfil del personaje es el de un pepetero que ejerció como correa de transmisión del pensamiento conservador llegado de los EEUU en la primera década del milenio y que justificó iniciativas tan rematadamente torpes como las aventuras coloniales de los EEUU en Oriente Medio. Por que hace falta tener estómago para defender la acción de Bush y de los neocon americanos en política internacional. Un tipo así -insisto de ser ciertos los datos que da Wikipedia, esa máquina de establecer verdades oficiales de medio pelo y, por lo que veo, lo esencial de esta biografía ha sido tomado del libro Spanish Neocon – La revuelta neoconservadora en la derecha española- es, simplemente, un conservador norteamericano, estilo primera década del mileno, transplantado a España y que vive y escribe, en buena medida, para satisfacer a sus contactos al otro lado del atlántico. Pero, bueno, démosle un voto de confianza -por mucho que algunas de sus propuestas fueran equivocadas en su momento y resulten monstruosas hoy, cuando sigue defendiéndolas, como la línea Aznar en política internacional- y veamos que promueve, aquí y ahora.

Su nombre apareció en diciembre como promotor de contactos que él mismo llevaría, entre “la cocina de la Casa Blanca” y Vox. Él mismo alardeó de que sus interlocutores allí son Jared Kushner, yerno de Trump, y John Bolton, consejero de Seguridad Nacional, y antiguo halcón de segunda fila de Bush. En esas mismas declaraciones, siguió alardeando de sus contactos en EEUU. Y de qué manera...

Dijo entonces: “Karl Rove (el gurú que estuvo detrás de los triunfos de George W.Bush y el resurgimiento de la derecha ultra en Estados Unidos) me decía que en Europa nos equivocamos, que entendemos la política como un teatro. Lo que hicieron ellos, y Trump ha llevado al extremo, es coger temas que sean como polos, como imanes, asuntos que movilizan a grupos distintos de electores. Luego, los ordenan y los ponen en relación entre ellos. Es un poco lo que hemos hecho en Vox: coger como imanes la defensa de la caza, de los toros, de la Semana Santa, de las fuerzas de seguridad...Las nuevas tecnologías y las redes sociales te permiten luego conectar, unir a esa gente movilizada por uno de esos imanes", concluye. Y, claro, también se vio obligado a contar lo de su amistad como Steve Bannon: "Ya en febrero, cuando Bannon todavía estaba en la Casa Blanca, yo les visité allí y me preguntó por Vox, algo que me sorprendió". Un portento de amistades en EEUU, vamos…

En aquella ocasión habló elogiosamente de Marine Le Pen y de su capacidad para penetrar en barrios obreros (ahora, al parecer, le ha tocado decir que Vos sigue a Trump y no a Marine que es como decir que se ha equivocado de bus y de parada). Y alardeó de que a Vox en Andalucía le votaron especialmente en El Ejido, en La Mojonera. En la parte más inteligente de sus declaciones explicó: “Tenemos que buscar votos donde la gente sufre la fricción social con la inmigración. Buscar a gente que en su barrio tiene colapsada la seguridad, la sanidad pública. Ahí tenemos que hacer penetración social. Ya lo estamos haciendo”. Vamos, que su amistad con los grandes del neo-conservadurismo norteamericano, le ha llevado a realizar observaciones que nosotros mismos hacíamos hace 15 años como mínimo y aún antes. Pero hay un problema.

El lector puede estimar que los neo-cons de Bush y el conservadurismo de Trump son lo mismo. En absoluto. De hecho, si Trump está en el poder no es gracias a los votantes neoconservadores del 2000, sino gracias a los desengañados que votaron a Obama en 2009 y que ocho años después querían votar cualquier cosa menos al “stablishment” representado por Hillary Clinton. No hay absolutamente ninguna relación entre los ideólogos de la camarilla neo-con y el “nuevo conservadurismo norteamericano que amaneció con Trump).

Desde este lado del océano y gracias a la simplificación mediática y al panfleteo informativo, puede pensarse que, a fin de cuentas, toda forma de derecha es derecha al fin y al cabo y que no hay matices. Y en EEUU, si los hay: matices y rupturas. El hecho de que el Bardaji neo-con de la primera década del milenio y el Bardajji conservador y trumpiano de nuestros días, existan y uno siga sin hacer autocrítica y sin advertir del otro, es significativo de que hay gente que es capaz de adaptarse como un camaleón a cualquier tonalidad, aquí y ahora. En EEUU es, desde luego, algo más complicado y, de hecho, del entorno próximo a Bush, ya no queda casi nada en las esferas del poder norteamericano. Porque, a fin de cuentas, Bush es lo contrario de Trump en todos los terrenos.

Así pues, ¿quién o qué es Bardaji? Respuesta: el gran peligro que tiene Vox. En primer lugar, ¿un ideólogo? Un camaleón más bien, eco de los vaivenes del pensamiento conservador norteamericano… a este lado del atlántico. Ya vimos lo que nos trajo Aznar y aquella derecha que comía de la mano de Bush: una política exterior errática y seguidista para con las aventuras coloniales de los EEUU como en los peores momentos de la Gurra Fría.

Tiene, ciertamente, razón, Bardaji en decir que Vox debe de insistir en los problemas reales de los españoles, pero… atención -y esta es la parte importante que parece ignorar- ¡es que esos problemas existen y hasta ahora ningún partido con capacidad para hacerse oír los ha asumido, empezando por el PP aznariano!

  • No se trata de encontrar consignas electorales que transformar en banderines de enganche, sino reconocer que, en España existe problema de la inmigración ¡justamente por que el ídolo de Bardaji, José María Aznar abrió las puertas a la inmigración en 1996!
  • No se trata de alistarse al lado de Israel contra el mundo árabe porque en Europa exista inmigración islamista y yihadismo ¡se trata de ser claros e impedir el establecimiento de colonias islamistas en Europa! Y esas colonias se iniciaron en España con Aznar y en Alemania con la muy conservadora Angela Merkel o en Francia con el no menos conservador Jacques Chirac y antes con Giscard d’Estaing…
  • No se trata, ahora, de decir que la seguridad ciudadana está deteriorada sino de reconocer que ese deterioro fue la primera consecuencia, ya en tiempos de Aznar, de la política de puertas abiertas.
  • Y, finalmente, no se trata de utilizar la preocupación por la “sanidad”, porque en EEUU de Trump hoy, como de Bush ayer, la sanidad está completamente privatizada y en España las privatizaciones se han realizado en las últimas décadas -incluida de sectores de la sanidad- tanto por liberal-conservadores como por socialdemócratas…

¿Saben cuál es el problema? Que los problemas de la sociedad española son reales y que, de lo que se trata, no es de crear consignas para atraer el voto, sino de proponer soluciones viables. No se trata de UTILIZAR los problemas e INSTRUMENTALIZARLOS, sino de reconocer que, inmigración, globalización y neo-liberalismo son las FUENTES DE LOS PROBLEMAS QUE PADECE ESPAÑA Y EUROPA, y que no se trata de “atraer al electorado” circunstancialmente, sino de conciencias a la ciudadanía e incorporarla a una TAREA DE RECONSTRUCCION NACIONAL. Y para ello, hay que vivir esos problemas y no tener una idea aproximada de ellos leyendo informes sociológicos o entrevistándose en la “cocina de la Casa Blanca” con tal o cual pinche de cocina.

Vox hará bien en evitar “ideologizar” sus propuestas. No va a ganar nada con ello. Personalmente, he vivido conocido durante mucho tiempo partidos con vocación “ideologizante” y he acabado hasta el gorro. He acabado igualmente harto de "gentes con contactos en las altas esferas" (dime de lo que alardeas y te diré de lo que careces), vendedores de humo.

Cuando se critica a Bardaji por haber dicho que “no somos de ultraderecha. Somos la derecha no tradicional. No tenemos nada que ver con la tradición de Falange, ni defendemos el franquismo. No queremos abolir los partidos ni llevar al paredón a los que no piensan como nosotros”, se está cometiendo un grave error. Parece evidente que Vox ni es ultraderecha -salvo para la izquierda-, ni es el conservadurismo tradicional (al menos en su versión actual), ni tiene nada que ver con Falange o con el franquismo, por mucho que no me cabe la menor duda de que habrá falangistas y franquistas que le voten. Lo preocupante no es que Vox no sea esto -algo que, como el valor al soldado, se le supone- sino que en la versión de Bardaji, Vox debería ser una especie de apéndice de la política exterior de los fogones de la Casa Blanca que está pendiente de las oscilaciones de lo que ocurre allí… en lugar de admitir que está en Europa y que los referentes del partido deberían ser los que se están generando aquí, a este lado del Atlántico.

El historial previo de Bardaji hace de él un elemento típicamente aznariano. Lo más preocupante es ese descaro en afirmar que Vox "debería de utilizar electoralmente determinados problemas para atraer electorado", en lugar de defender que el lugar de un partido de esa naturaleza es tener una inequívoca vocación de RECONSTRUCCIÓN NACIONAL Y SOCIAL y eso solamente puede hacer con un partido de gentes honestas, eficientes, con el valor necesario para enfrentarse a dios y al diablo,  que piensen más allá de unas elecciones y de una poltrona, que piensen en una bateria de reformas necesarias a ESTE lado del Atlántico en lugar de políticas dictadas al OTRO lado del océano

¿Qué estas propuestas están en Vox? Si es así, cada vez más ciudadanos se sumarán a la honestidad y a la necesidad de una metanoia (un cambio radical de conciencia) total en la sociedad española; si Vox entra en el juego de la partidocracia, subirá y bajará como la espuma, entusiasmará y decepcionará con la misma velocidad que lo ha hecho Podemos y como le ocurrirá a Ciudadanos en la próxima legislatura.

Lo que propone Bardaji es una reedición de la derecha con sabor a chewing gum y aspiraciones a un “nicho electoral” propio. Y lo que España necesita es bastante más. Menudo error cometería Vox dejándose seducir por un “darth vaader” de la vida que entra en la Casa Blanca por la escalera de servicio y como chico de los recados. Lo peor que podría hacer Vox es seguir sus jeremíadas, especialmente, porque el “PP doctrinal” apostará -está apostando- por una línea similar y a eso se le llama “giro ideologizante de Casado”. Y ya se sabe que, para ir y volver, vale más no ir.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

La situación en Venezuela está en el punto de bifurcación. Maduro decidió iniciar negociaciones con los rebeldes. Hasta la fecha, todas las posiciones geopolíticas han sido determinadas: El bloque atlantista (Estados Unidos, Europa occidental y sus satélites en otras partes del mundo) representa al liberal pro-estadounidense autoproclamado Presidente Juan Guaidó; y todos los países que están del lado de la multipolaridad (principalmente Rusia, China, Irán, Turquía, etc.) apoyan al legítimo presidente Nicolás Maduro. India, otro gigante de la multipolaridad, toma una posición neutral, enfatizando que el problema debe ser resuelto por los ciudadanos venezolanos sin ninguna interferencia externa.

Cabe señalar que en el caso de Maduro, las posiciones de los atlantistas y globalistas, representadas más claramente por Macron y Merkel, coinciden con las tendencias anticomunistas de Trump. Sin embargo, construir un muro con México y al mismo tiempo pedir la reactivación de la Doctrina Monroe, considerando a América Latina como una zona de control exclusivo de los Estados Unidos, por decirlo de manera suave, es incoherente. Pero así es Donald Trump, a esto todos estamos acostumbrados. En general, Occidente actúa en este caso de manera consolidada, en relación con otras “revoluciones de color” – tales como el “maidán” ucraniano, la “Primavera árabe” (incluida Siria), etc.

Todas estas “revoluciones de color” tienen una estructura común. Comienzan con una acumulación crítica de problemas en la gestión del país, y no importa si a la cabeza está un dictador autoritario o simplemente un funcionario corrupto. En cualquier país siempre hay bastantes problemas, y muy a menudo los políticos no pueden (y a veces simplemente no quieren) resolverlos. Otra cosa es cómo organizar y dirigir el potencial de protesta, ya sea para darle apoyo externo, con qué métodos fortalecer la ira social y hacia qué propósito simbólico dirigirla. En esta etapa, también entra en liza la geopolítica: Los globalistas y los atlantistas aprovechan esta situación para sus intereses, y gradualmente los partidarios de la multipolaridad reúnen fuerzas con las que en algunos casos intentan contrarrestar estos procesos (a veces, como, por ejemplo, en Siria, con bastante éxito).

Todo es tal como lo que sucede en Venezuela. Maduro, heredero de Hugo Chávez, el cual no solo era un líder carismático, sino también un firme opositor a la hegemonía global que compartía la ideología del peronismo izquierdista y la soberanía geopolítica, adaptando para Venezuela al filósofo antiglobalización, Norberto Ceresole. El mismo Maduro continúa en general el rumbo de Chávez, pero no tiene una ideología de gran interés. Tampoco puede hacer frente a la crisis económica y social en el país. Denominar a Maduro como político exitoso es imposible incluso con toda la antipatía hacia sus oponentes liberales, apoyados por la hegemonía. Pero Maduro está avanzando por el camino de la resistencia frente a la presión de los Estados Unidos y trata de mantener desesperadamente la orientación hacia la multipolaridad y, a pesar de la presión de los liberales, no se ha separado de la idea de la política social. Por lo tanto, Maduro se ha convertido en un blanco conveniente para los globalistas y los liberales: Combina el rechazo de la incuestionable subordinación a la hegemonía y una política práctica muy desafortunada.

Rusia y China han brindado a Venezuela un apoyo financiero serio en los últimos años. Pero esto no fue suficiente. Por otro lado, en el polo de la oposición liberal no solo hay un apoyo comparable e incluso superior desde los Estados Unidos y los países de Europa occidental, sino también una ideología, así como una excelente gestión organizativa, basada en esquemas clásicos y efectivos de “revoluciones de color”.

La multipolaridad aún no ha alcanzado el nivel de la comprensión y el diseño ideológico, y los compromisos con el liberalismo en la misma Rusia, así como parcialmente en China e Irán, no permiten brindar a Maduro una asistencia ideológica efectiva y promover una gestión sociopolítica exitosa. Ahora este lado débil del club multipolar se hace sentir de manera especialmente clara. Pero Maduro tiene sus ases: El legado político de Chávez, la lealtad del ejército y el apoyo de la población rural del país.

La situación ha llegado a un punto crítico. En el futuro más próximo se determinará por cual escenario se desarrollarán los acontecimientos: Si los liberales locales, que confían en los atlantistas que ya han reconocido al presidente Juan Guaidó, podrán derrocar al presidente Maduro, elegido legalmente (como en el caso de Viktor Yanukovich), o podrá conservar el poder (como en el caso de Bashar al-Assad). Debido a la interconexión de todos los procesos geopolíticos, esto es muy importante: No se trata solamente del destino de Venezuela, sino también de toda América Latina. Y más ampliamente – del mundo entero. La derrota de los atlantistas en Venezuela demostrará finalmente su debilidad y dará un nuevo impulso a la multipolaridad, lo cual afectará a otras zonas – en Europa, Oriente Medio, África y la región del Pacífico. Si logran derrocar a Maduro, esto fortalecerá sus posiciones, aunque sea relativamente, y creará un escollo en el proceso de establecer un campo multipolar.

Con todo esto, el colapso del modelo unipolar en su conjunto está predeterminado. Aquí estamos hablando, más bien, sobre el ritmo del proceso: Se puede acelerar o retrasar, pero no se puede cancelar ni detener. Sin embargo, la victoria de Maduro acercaría mucho más la muerte de la hegemonía.

¿Qué debería hacer Maduro durante las negociaciones? Tiene dos ejemplos: Yanukovich y Assad. Yanukovich comienza las negociaciones, cree a los rebeldes y a Occidente y resulta ser derrocado, y más tarde – un fugitivo miserable. Assad habla a la oposición en el lenguaje de la fuerza, en la primera etapa pierde su posición, pero con la geopolítica correcta (confianza en Rusia e Irán, así como en una estrategia bien pensada de relaciones con Turquía y los kurdos, y con el desprecio total por las demandas atlantistas e islamistas) en el futuro, durante la sangrienta guerra civil, es el ganador. Yanukovich es un fracasado cobarde. Assad es un camino difícil y sangriento pero heroico hacia la victoria. Los islamistas sirios son un análogo directo de los liberales venezolanos. Esta es una red de terroristas siguiendo las órdenes de un centro exterior de mando. Assad lo entendió. ¿Maduro se da cuenta de esto lo suficiente?

Pronto sabremos, quién es, el camarada Maduro, un funcionario corrupto, indefenso y obstinado o el portador de la llama de la gran revolución continental sudamericana en el espíritu de Chávez y Ceresole. Las negociaciones con liberales y títeres de hegemonía son siempre una derrota. No acatan ningún acuerdo ni tratado. Se espera que Maduro pueda leer la situación existente a la luz de una comprensión adecuada de las leyes geopolíticas: Maduro es la tierra, Guaidó es el mar. Ahora tu palabra, comandante...

Alexander Dugin

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

“¡Váyanse al carajo, yankees de mierda, que aquí hay un pueblo digno!”: Hugo Chávez Frías (11/11/2008).

En el pasado con las armas, y hoy con la retórica jurídica, nuevamente pretenden atentar contra la democracia y contra el Estado de derecho”: Dilma Rousseff, presidenta legítima de Brasil (5/09/2016).

“¡Fuera, se van de Venezuela!” “¡Basta de intervencionismo!”. Así se expresó Nicolas Maduro, el presidente constitucional de su país, ante las acciones claramente golpistas de Washington, al reconocer al autoproclamado en asamblea multitudinaria, Juan Guaidó, como “presidente encargado”.

Así les dio 72 horas a los funcionarios de la embajada de Estados Unidos de América (EUA) en Venezuela, para que abandonen el país. Y agregó su determinación de “romper relaciones diplomáticas y políticas con EUA”. Los asuntos de Venezuela se resuelven en casa. “Solo el pueblo pone y solo el pueblo quita”; él (el pueblo) es el único que elige al presidente.

Fue el presidente de EUA, Donald Trump, uno de los primeros en el mundo que se apresuraron a “reconocer” al golpista Guaidó. Le dijo que lo reconocía como el jefe de Estado “legítimo” de Venezuela, al igual que el vicepresidente Mike Pence.

Habría sido éste, Pence, quien se pronunciaría tiempo atrás, sobre su apoyo irrestricto —“abierto y continuo”— al diputado del partido de la extrema derecha Voluntad Popular, Juan Guaidó, por la “valentía” y “liderazgo” para emprender acciones contra Maduro. Y ahora se autoproclamó interinato, al más viejo estilo napoleónico que se coronó solo emperador, con la idea de convocar posteriormente a “elecciones”.

Ya el pasado agosto de 2018 hubo un intento fallido de golpe contra Maduro, cuando un dron explotó cerca del presidio donde el dirigente pronunciaba un discurso a la nación. De esa manera, no es la primera vez que EUA intenta una acción golpista contra el dirigente, que por lo demás ha sido reelecto en los términos del orden constitucional y legal vigente en su país.

De esa manera, el golpismo antivenezolano es claramente azuzado por EUA. Se trata de la estrategia similar a la que destituyó a Dilma Rousseff de la presidencia de Brasil en 2016, a Fernando Lugo de la presidencia del Paraguay en 2012, la intentona de destituir a Fernando Correa en 2010 de la presidencia de Ecuador, y en 2009 la expulsión de Manuel Zelaya del poder en Honduras.

Sin olvidar Bolivia (2008), Haití (2004) y el mismo golpe contra Hugo Chávez en 2002, cuando el general Carmona anunció que le había solicitado la renuncia al presidente, luego rescatado de prisión por la multitudinaria manifestación social y el apoyo del ejército que lo liberó. Golpe fallido operado contra Chávez.

No así el sangriento de septiembre 1973 perpetrado contra Salvador Allende, donde la junta militar pinochetista recibió todo el apoyo de EUA —la CIA con Kissinger como orquestador— para el derrocamiento y la imposición dictatorial, desde el golpe hasta marzo de 1990.

Ahora, la estrategia pasó, entonces, del “hard power”, al “smart power”; del poder duro al poder “inteligente”. Es el cambio de maniobra intervencionista EUA en América Latina (AL), de la utilización de la violencia con fuerte presencia militarista empleada en el pasado (siglos XIX y XX), a la estratagema sorda del uso de civiles en la trifulca.

Valgan como ejemplo las ofensivas en otras partes del mundo, como la llamada Primavera Árabe, que estalló en 2011 en países del norte de África y Oriente Medio, las “revoluciones de colores” que fueron armadas para generar inestabilidad política con secuelas graves de violencia.

De esa manera, el imperio se propuso tirar gobiernos legítimos e imponer gobiernos títeres, perfectamente manejables desde afuera para el servicio de las empresas trasnacionales.

En esas tareas funciona bien el entreguismo de las elites locales —políticas y empresariales “opositoras”, oligárquicas—, fustigantes y amenazantes que buscan privilegios; nunca el interés general o popular de las clases bajas sumidas en la explotación y la pobreza.

Con el apoyo incondicional, claro está, del monopolio de los medios de comunicación, guiados siempre por la derecha, pagados con financiamiento externo como lo han hecho en el pasado golpista Latinoamericano. De ese modo surten efecto proyectos como el “golpe suave”, más que violento.

Téngase en cuenta que en 2013 WikiLeaks filtró un documento en donde se reveló la orquestación sigilosa, pero persistente, del gobierno de EUA para “socavar al chavismo” mediante la USAID (la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional).

El documento filtrado era del entonces embajador en Venezuela (2004-2007), William R. Brownfield, quien por un lado proponía “llamar la atención sobre la situación de los derechos humanos, como una voz nacional e internacional”, al tiempo que defendía la tesis de aplicar las sanciones como la mejor solución para “acelerar el colapso de Venezuela”, así eso resulte en “meses o años de sufrimiento” para la población. (16/12/2018).

Esa es una muestra de estrategia dirigida desde Washington, pero operada por las representaciones diplomáticas. Porque no solo espían, también juegan un rol en la desestabilización de los países, siempre tras la persecución de metas económicas y geopolíticas.

Para contrarrestar, nuestros países deben estar unidos en la defenza de su soberanía. Solidarios, pese a las amenazas. Claro que unos corren más riesgo que otros, pero nadie queda salvo. En este caso, el pastel no es menos apetecible.

Y la exigencia mínima de los oponentes es que EUA debe sacar las manos de Venezuela. Que la riqueza material de Venezuela es de los venezolanos. Si el petróleo es codiciado no es asunto suyo. La amenaza aumenta cuando se baraja, con datos de la OPEP (2010), que las reservas probadas son por 296 mil 501 millones de barriles, las más grandes del mundo, seguido de Arabia Saudí con 264 mil 516 millones de barriles.

Y así como el petróleo, el oro, el hierro, el carbón, la bauxita, el níquel, el titanio, el zinc, el cobre y los diamantes son venezolanos. Y son los venezolanos los que deciden qué hacer, cómo explotar y a quién vender sus reservas energéticas y minerales.

De ahí que la defensa de la soberana esté primero. No es la decisión de afuera, vía el uso de la fuerza que se torna intervencionismo imperialista de los EUA. La obligación latinoamericanista es contra la violación de los derechos de los pueblos; más desde México por la calidad moral de su gente, desde que el gringo le arrebató la mitrad de su territorio a mediados del siglo XIX.

Los últimos golpes de Estado propiciados por ellos, han sido “parlamentarios”, como lo denunció Dilma. Junto a la USAID, también la Fundación Nacional para la Democracia (NED), ha sido denunciada por su activismo desestabilizador y golpista.

En agosto de 2016 un “impeachment” operado por el Senado de su país la derrocó por supuestos “crímenes de responsabilidad”. En 2013 habría llegado a la embajada de su país quien antes estuviera en Paraguay, Liliana Ayalde, con una larga experiencia de la USAID en Colombia.

En 2012 se realizó el “juicio exprés” a Fernando Lugo para destituirlo del cargo, como “responsable” de un enfrentamiento entre policías y campesinos, donde murieron siete, entre otros señalamientos. En su momento, la embajadora dijo que “los actores políticos de todos los espectros nos buscan para oír consejos”; además, “nuestra influencia aquí es mucho mayor que en nuestro rastro” (fuente: https://tinyurl.com/ycduouos).

A Correa le sucedió en 2010. A Zelaya en 2009. En 2008, tras una orquestación similar, el ministro de la presidencia denunció: “El corolario de una escalada de complot, conspiración y sedición cívico-prefectual” organizada por Estados Unidos, atendiendo al “mismo libreto”, contra lo cual “se pretende instalar procesos de transformación profunda —como los de Evo Morales— que tratan de recuperar la soberanía, la dignidad, los recursos naturales”.

Contra todo eso hay que protestar, denunciar y luchar. Contra el injerencismo, el intervencionismo, la desestabilización, el golpismo, la intromisión extranjera; contra el acoso de la derecha, los medios antipatriotas, etcétera. Por eso mismo hay que señalar que es repudiable la intentona golpista en Venezuela. México adoptó una postura digna frente a esta situación, al igual que Bolivia, Cuba, Turquía y Rusia, entre otros.

De lado del golpismo quedan la OEA de Luis Almagro, también países como Ecuador, Perú, Brasil, Chile, Paraguay, Guatemala, Argentina, Costa Rica, entre otros. Son avales del intervencionismo en Venezuela y en contra de Maduro; pero que vayan poniendo sus barbas a remojar, con Trump y Pence ante el espejo.

No se olvide que el futuro posible de la región pasa por la defensa de la soberanía y el respeto a las decisiones de sus pueblos; los electores natos de sus representantes. No títeres para servir al de afuera. Es decir, defender a Venezuela es defender a nuestros propios países de un imperio en decadencia, que se resiste a morir.

Salvador González Briceño

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Los medios de comunicación franceses han desvelado que el presidente francés -que está en este momento en sus horas más bajas- "vigila de cerca" las conversaciones con el partido Vox para formar Gobierno en Andalucía y advierte a Ciudadanos, de que "no puede haber alianzas con la extrema derecha" en España.

Una fuente del Palacio del Elíseo señaló a un grupo de corresponsales de medios extranjeros, entre ellos EFE, que "trabajar con un partido de extrema derecha no es algo anodino" y que "lo tendrán en cuenta" en su "reflexión" para elegir a sus socios en Europa.

"Observamos, y somos muy claros sobre el hecho de que no puede haber alianzas con la extrema derecha", indicó. La fuente reconoció que "por el momento no hay una alianza de fondo" con Vox, por lo que no se puede especular sobre sus posibles consecuencias, pero destacó que las negociaciones en Andalucía son "un punto de vigilancia" para el Gobierno francés. "Miramos lo que hace el Partido Popular, pero evidentemente también lo que hace Ciudadanos, con quienes (...) En Marcha -el movimiento del presidente francés, Emmanuel Macron- tiene vínculos amistosos desde hace tiempo", señaló.

El Elíseo recordó el "fuerte compromiso europeo" del partido liderado por Albert Rivera y llamó a "respetar los principios sobre el fondo y sobre los socios que se eligen en los gobiernos, incluso en los regionales".

Para Francia, la irrupción de Vox en las instituciones "demuestra desgraciadamente que no hay una excepción española" al auge de los partidos de extrema derecha.

En su análisis, el resultado de la formación de Santiago Abascal en las elecciones andaluzas enseña que "España no está a salvo de un sentimiento nacionalista y quizá también de un sentimiento de renovación política, que ya se había expresado por la emergencia de dos nuevos partidos, en la izquierda y el centro-derecha, con Podemos y Ciudadanos".

La advertencia del Elíseo es la más fuerte lanzada hasta ahora por Francia sobre posibles pactos con Vox, después de que la ministra de Asuntos Europeos, Nathalie Loiseau, rechazase el martes en Bruselas cualquier compromiso "con un partido de extrema derecha que abandera valores que son totalmente contrarios a nosotros"…

Precisamente, un exdiputado de la mayoría "macronista" en el Parlamento francés, Manuel Valls, se ha destacado en España, en esta ocasión como candidato a la Alcaldía de Barcelona, por defender un gran pacto de Estado para frenar el paso a la extrema derecha.

Macron ganó las elecciones presidenciales de 2017 en la segunda vuelta frente a la ultraderechista Marine Le Pen, con un mensaje europeísta, es un mero producto mediático, sin ideas ni talante propio, presentado por los medios como la antítesis de los valores reaccionarios del nacionalismo. Las mismas fuentes del Elíseo han insistido en que el presidente francés mantendrá este año su "discurso firme" sobre los derechos humanos y el respeto al derecho internacional frente a la "ola nacionalista". Dicho de otra manera: globalización – multiculturalidad – inmigración masiva – pérdida de identidad europea de Francia.

Por todo ello, no estamos muy seguros de su esta declaración beneficiará a Ciudadanos -tal como se pretende, inicialmente- o bien, operará en su contra. Lo cierto es que la clase política francesa, al servicio de la oligarquía económica, parece muy interesado en la política española y, en concreto, por Ciudadanos. Después del desembarco de Manuel Valls, ex ministro del interior de Sarkozy, ahora las declaraciones de Macron van en la misma dirección: reforzar a Ciudadanos.

Lo único cierto es que Emmanuel Macron se haya en horas muy bajas, sin prácticamente apoyos, aislado en un Elíseo defendido únicamente por las fuerzas policiales y con un amplio movimiento popular -los “chalecos amarillos”- en la calle maldiciendo su nombre y sus nuevas medidas para presionar a la clase media francesa.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

El año 2019 ha empezado bien a nivel internacional. La primera noticia (y, desde luego, la más esperanzadora) es que los EEUU han hecho efectivo a partir de hoy su salida de la UNESCO. Ciertamente, han dejado atrás una deuda de 600 millones de dólares, pero parece lógico que el presidente Trumb se niegue a pagar los desvaríos de la secta que se escuda en estas siglas para difundir mensajes excéntricos y ser el laboratorio de ideas de la izquierda marciana. Estoy seguro de que se hablará mucho más de que, también hoy, se retiran las últimas tropas de EEUU de Afganistán… si bien quedarán los “contratistas” y, en cualquier caso, el daño ya está hecho y el país tardará en recuperarse de 40 años de guerras continuas (primero, invadido por los soviéticos y desde hace 17 años por los EEUU).

Bolsonaro hoy toma posesión de su cargo. El gobierno ha evitado el amargo trago de algún miembro del gobierno quede al borde de un ataque de nervios al ver que otro gran país (casi un imperio) cae en la órbita del populismo. Lula, el amado de las ministronas del PSOE, de momento, ha celebrado el fin de año y el tránsito de gobierno en la cárcel.

Más cerca, en Francia, el movimiento de los “chalecos amarillos” sigue vivo y activo. Es, nuevamente, la revuelta del hombre de la calle, harto que el legislador no legisle y, cuando lo hace, sea en beneficio de las minorías más extrañas que pueda imaginarse. Macron todavía no ha interpretado el fenómeno y sigue sosteniendo que es la odiada extrema-derecha quien mueve los hilos. Se ha olvidado de que, una cosa es ganar unas elecciones y otra muy diferente estar en condiciones de gobernar. En realidad, estamos asistiendo a la agonía de la Vª República. La brutalidad que está utilizando el gobierno para sofocar las manifestaciones es indicativo del estado de confusión mental del gobierno. Suerte tiene el poncio del Elíseo en que la revuelta haya estallado cuando no ha llegado al ecuador de su mandato. Pero lo cierto es que, comparado con los que ocurrió en mayo de 1968, esta protesta es masiva, no circunscrita a los recintos universitarios y que engloba a las clases medias, hartas de las mentiras estadísticas. Y esto no se arregla con un par de medidas cosméticas: hoy cabe preguntarse en Francia ¿quién diablo apoya a Macron además de las fuerzas de seguridad del Estado (y veremos durante cuánto tiempo)?

La izquierda europea sigue demostrando no entender el nuevo escenario que se está creando: después de decir durante treinta años “que viene el lobo”, el lobo ya está aquí, está co-gobernando Italia y Austria, está gobernando en Hungría y Polonia, está presente con más del 10% en casi toda Europa (en España ya es cuestión solamente de esperar a las próximas elecciones), mientras que la socialdemocracia implosiona y se convierte en tercera, cuarta fuerza política o, simplemente, desaparece. Lo que ha ocurrido es que la izquierda, lleva treinta años proclamando que la “extrema-derecha” destruirá a las instituciones democráticas… y, de momento, allí en donde gobierna, no ha ocurrido nada similar, ni se le espera: ahora toda España donde ilustres idiotas como Ernest Maragall han llamado a un acuerdo entre todos los partidos para no pactar con Vox, o cuando Podemos ha encajado mal su derrota andaluza y el desalojo traumático del “régimen andaluz”, demostrando los destrozos del porro en cerebros inmaduros.

Es significativo que el primer anuncio de TVE después de las campanadas de media noche fuera uno en la que un actor bastante bueno, Alejo Sauras, presentara a unos desconocidos que se levantaban y alardeaban de lo bien que va España. El primero resaltaba que “España es el país que acoge a más refugiados”, otro cantaba las virtudes de que “España es el país que más artículos científicos publica”, otro que nuestro sistema sanitario es envidiable porque estamos a la cabeza de los transplantes… claro está que ninguno explicó que somos líderes en fracaso escolar, en delincuencia, en mileuristas, en contratos-basura, en despilfarros autonómicos, en corrupción, en ineficacia de las instituciones y la única puerta para los asaltos de la inmigración masiva en Europa, el país líder en fumetas, porreros y colgaos meca de los empanaos de todo el mundo, el país de Europa con más okupas por metro cuadrado, el único país del mundo en el que 12 años después del estallido de la burbuja inmobiliaria se ha creado una nueva burbuja, el país en donde la natalidad está más en peligro (Cataluña está en cabeza mundial de la crisis de nacimientos)… Y esto, no sólo gracias al gobierno del okupa y de sus ministronas, sino al papanatismo de Rajoy. Porque, lo cierto, es que los que tenemos tendencia a viajar y a fijarnos en lo que vemos, podemos afirmar, con harto pesar de nuestro corazón, que España es, en estos momentos, el país con una sociedad y un sistema más desintegrado de todo Occidente, con una constitución avejentada, desarticulado por 17 autonomías y con una clase política en la que está completamente ausente cualquier atisbo de inteligencia y rebosa ambición, una de las que han generado una mayor brecha entre ellos y la población.

El okupa de la Moncloa, cree, como Macron, que es posible negar la realidad con unos cuantos anuncios y declaraciones altisonantes. Ignora que los informes sobre la gravedad de la situación económica (hemos llegado a los dos billones de deuda, cuando hace 10 años estábamos justo a la mitad) recorren las direcciones estratégicas de los bancos y de los fondos de inversión y que, probablemente, en 2019, pero, desde luego, nunca más tarde de finales de 2020, se producirá una nueva convulsión que nos pondrá en el candelero de la crisis económica. No pinta bien la economía española, ni para el 2019, ni mucho menos para el 2020. El hecho de que el IBEX haya perdido en 2918 un 14% es indicativo de la gravedad de la situación. Para colmo, las previsiones internacionales indican que se producirá un “frenazo” económico e, incluso, el gobierno español ha rebajado la previsión de crecimiento a un 2,6% (algo que coincide con las previsiones de la OCDE) por debajo del listón en el que se crea empleo. Se atribuye al Brexit (que debería formalizarse el 29 de mayo) la responsabilidad de este parón, pero lo cierto es que las causas son mucho más profundas.

Pero, eso sí, los que viven de campañas electorales y de mendigar el voto, tendrán buenas ocasiones para movilizarse en 2019: en primer lugar, tocan elecciones municipales y autonómicas que presagian un descalabro por parte de la izquierda el 26 de mayo. Pero, el okupa de la Moncloa ha declarado que, si no es capaz de sacar adelante los presupuestos, puede convocar elecciones generales… Lo que induce a pensar que ERC y el PDCat le apoyarán, por simple interés: estos por mantener vivo el “procés” (saben que un eventual gobierno de centro-derecha con la presión de Vox, supondría, no solamente el entierro definitivo del “procés”, sin margen para negociación de ningún tipo, sino la aplicación inmediata del 155 de una manera bastante más radical que en la ocasión anterior) y el okupa para evitar el desahucio y agotar la legislatura. Pero, en cualquier caso, en la posición de debilidad del gobierno, aislado, además, de toda Europa, el margen para llegar al final de la legislatura es mínimo y, el hecho de que la mayoría del PP en el senado le impida sacar adelante cualquier ley, ofrecen un negro futuro al gobierno del okupa y sus ministronas.

En mayo tendrán lugar las elecciones al Parlamento Europeo. Cruciales porque en ellas se comprobará si el avance de las fuerzas “populistas” y el retroceso de la izquierda socialdemócrata, se confirman. Tal y como está configurada la UE, el Parlamento tiene un gran peso a la hora de apoyar leyes y medidas. No parece que, a estas alturas, nadie en la UE -salvo los muy estúpidos, entre ellos el okupa de la Moncloa- esté dispuesto a atreverse a dar más cancha a la inmigración masiva; hasta ahora ha sido posible introducir a millones y millones de inmigrantes innecesarios en el continente (en esta última hornada de 2015-2018 con la excusa de que se trataba de “refugiados”) gracias a la colusión entre el centro y la izquierda. Pero, mientras que para la izquierda el abrir las puertas se ha convertido en una cuestión de principios, para el centro (especialmente para los restos de la democracia-cristiana europea) es tan solo una forma de oportunismo que le ha llevado a reducir su cesta de votos. Hace falta ver si esto seguirá así o si las europeas de 2019 convertirán al parlamento europeo en la nueva muralla contra la inmigración masiva. Porque, ahora, lo que Europa precisa no es evitar que lleguen más inmigrantes, sino sacarse de encina a los millones y millones que han llegado en los últimos años y para eso se precisa una amplia mayoría en el parlamento, reafirmar su identidad, reconstruirla y sanear su sociedad. Eso y, por supuesto, una voluntad de reformar una institución estancada en los últimos 15 años que, es más un lastre que un proyecto de futuro. Todo lo que no sea pensar en términos de Europa como actor de primera fila en la política mundial, es no servir a los intereses de Europa y ser, a fin de cuentas, un organismo inútil.

En enero comenzará el juicio al “procés”… Va a ser muy difícil que los procesados salgan indemnes. Sin olvidar que el proceso tendrá en la acusación, no sólo a la Fiscalía, a la abogacía del Estado, sino también a Vox. Si la sentencia dictamina “rebelión”, los acusados corren el riesgo de “pillar” 25 años de cárcel… pero eso no es lo peor: los acusados saben que, en el momento en el que se regularice su situación penitenciaria, las autoridades penitenciarias les regalarán el tercer grado y el régimen abierto. Así que les quedan unos pocos meses de prisión. Pero lo peor para ellos no va a ser eso: sino los embargos de sueldos, de patrimonios y las inhabilitaciones. Estos en lo que se refiere a los cargos públicos; porque, los “dos Jordis”, sin duda serán los que corran el riesgo de penas mayores. En lo que a Puigdemont se refiere, cada vez asumirá más el papel de fantasma lejano que se va extinguiendo -como decían los romanos- “sin gloria en el Hades”, en este caso en Waterloo… Nada grave, porque si bien durante el juicio, los independendistas tratarán de jugar su última carta en la calle, una vez conocidas las sentencias y ejecutadas las multas, no volverá a hablarse del proceso en mucho tiempo. De hecho, es significativo que los CDR hayan inaugurado el año con una campaña “Leales al 1-O”… que es como decir “leales al tiempo pasado que se fue y no volverá”.

Y no digamos lo que puede ocurrir si en las europeas y en las municipales el centro-derecha experimenta un tirón y tanto el PP como Cs tienen que actuar bajo presión de Vox, generando un escenario inédito en los 40 años de política española. Porque, el problema de la nueva situación, contrariamente a lo que tratan de decir los tertulianos y comentaristas “al uso”, el único elemento nuevo en los últimos 40 años de política nacional ha sido la eclosión de Vox (que ahora deberá demostrar que el resultado de las elecciones andaluzas no es una excepción) y la aparición de un enemigo a la derecha del PP. Situándonos en los esquematismos políticos, cabe decir que el PP nunca ha sido un partido “de derecha”, sino más bien ha hecho ejercicio a lo largo de toda su historia y especialmente en los años de Rajoy, un partido de “centro-derecha”… que ahora tiene a un verdadero partido “de derecha” como competidor. La cosa es importante porque desde Cánovas el paradigma del centro-derecha era “sin enemigos a mi derecha”.

El riesgo para Vox es que esa “derecha” ya no puede ser nada parecido a la derecha pepera, sino que, si quiere crecer, deberá asumir el transversalismo como eje. Modelos en Europa no faltan. Pero, en cualquier caso, la bandera que deben asumir es inmigración + justicialismo. Y, sobre todo, no olvidar que en las instituciones se juega la partida, pero también en la calle y se trata de tener la iniciativa en ambas orillas.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

El viernes fue un día trascendental en el “proceso soberanista”: los últimos mohicanos de la “república catalana” habían organizado “columnas”, hablaban de “batalla” y de “lucha” querían convertir a Cataluña en “ingobernable” y el hashtag que lanzaron fue #TombemElRègimen; en su delirio ultrancista declararon la “huelga general”.

Una semana antes, nosotros mismos, en este blog calificamos todas estas actitudes de sectarias y numantinas, propias de un radicalismo infantil. Todo venía a cuento de que, en una de las estupideces a las que tan habituado nos tiene el okupa de la Moncloa, el copión de tesis doctorales, celebró el Consejo de Ministros en la Lonja de Barcelona y se sacó la foto con el troglodita que dirige la Generalitat, ni él mismo sabe para qué. Lo que ocurrió vale la pena meditarlo porque indica, una vez más, que no hay nadie en el timón y que el “barco”, esto es el Estado, está dirigido por grumetes obtusos como el del chiste aquel: “Capitán viene un barco por la derecha”. Y el capitán: “¡Se dice por babor!”. “Por babor capitán, viene un barco por la derecha”… grumetes que, en definitiva, ni siquiera han aprendido lo esencial para la navegación. Imposible tomarse en serio lo ocurrido en Barcelona.

¿Qué esperaba el okupa de la Moncloa viniendo a Barcelona? El consejo de ministros aprobó dos tipos de medidas:

  • Medidas publicitarias: el aumento del salario mínimo. Y un aAumento cicatero de un 2,5% a los funcionarios. Si tenemos en cuenta que la inflación se prevé que suba un 2,2%, mucho me equivoco o ese aumento no se notará en los bolsillos de ningún ciudadano. El desfase entre el coste de la vida y el salario mínimo es tal que subidas inferiores al 25% apenas lo notarán los bolsillos. Por lo demás, el gobierno, triunfalmente, ha añadido que, gracias a esta medida, estamos al 80% del salario medio de la UE… Una mentira estadística. En Hungría o en Praga, en Polonia, el salario mínimo es menor… pero eso no es lo importante, sino la relación de éste con el coste de la vida. Y aquí, la distancia es abismal.
  • Mercancía averiada: Sánchez llegó a Barcelona como Colón a las Indias, regalando collares y baratijas al troglodita que dirige la Generalitat. Obsérvese las “concesiones”: el aeropuerto del Prat pasará a llamarse “Aeropuerto Josep Tarradellas”. Medida, no solamente es superficial, sino además ignorante: los indepes -empezando por el jefe del clan de los Pujol desde 1979- consideraban a Tarradellas como “traidor”, más próximo a UCD que al nacionalismo y, no digamos, al independentismo. La otra “concesión” es todavía más ridícula: la “condena al juicio de Companys”… ¡como si el “presidente mártir” hubiera sido un santirulín! En realidad, Companys fue culpable, en primer lugar, del asesinato sin juicio, a traición y por la espalda de su comisario de Orden Público, Andreu Reverter. Inapelable. O del asesinato de los hermanos Badía, dirigentes independentistas, fue ordenado por Companys y ejecutado por sus amigos de la FAI (de los que había sido abogado en los años 20). De todo esto ya hablamos en Quim Torra, dónde están las bestias y dónde están los “animales con forma humana” y a él remitimos. ¿Y cómo eximir de responsabilidades a Companys de los desmanes que ocurrieron entre julio y octubre de 1936 y que costaron 9.000 muertos, buena parte de la Lliga, por venganzas personales y odio social? Sin olvidar el golpe de octubre de 1934, al alimón con los socialistas, otro de los grandes “logros” de Companys. Si hubo un consejo de guerra merecido en la postguerra fue el que se sometió a Companys… éste que el okupa, el astronauta y sus ministronas han “rechazado y condenado”.

Pero la actitud de la Generalitat ante todo esto ha sido igualmente grotesca. Se preguntaba la portavoz del gobierno autonómico “¿Qué hay del “eje mediterráneo”, o del traspaso de aeropuertos y ferrocarriles? ¿y de inversiones en infraestructuras?” ¡En plena crisis independentista no cerrada, Kim-il-Torra aspira a que el gobierno del Estado invierta en infraestructuras estratégicas como “el eje mediterráneo”! como si aquí no pasara nada y como si fuera una obligación recompensar actos de rebeldía.

Sánchez ha dado unos pocos milloncejos que servirán a la Generalitat para pagar unos meses los sueldos de los funcionarios, cubrir el déficit de los medios de comunicación que siguen manteniendo viva la llama del independentismo, repartir subvenciones entre los amiguetes y poco más. El comunicado final de la “cumbre de los lerdos” ha sido significativo: la palabra “constitución” se sustituía por “seguridad jurídica”, se habla de “diálogo” pero no se indican ni los límites, ni los temas de diálogo y todo se pospone para después de navidades…

Lo realmente terrible en este momento, es que ni Kim-il-Torra, ni el okupa de la Moncloa, tienen “hoja de ruta” ni para nada. Cada uno teme que moverse de sus posiciones erosione definitivamente su opción electoral. Pero que vayan con cuidado: el socialismo ha desaparecido en Italia, remite en Alemania, apenas tiene poder en ningún país europeo, en Francia no sabe-no contesta, y en España está dando muestras de senectud desde el final del felipismo. Que vaya con cuidado Sánchez porque, de momento él ha sido responsable de la pérdida de Andalucía y ni siquiera ha averiguado los motivos. A la vuelta de un lustro puede encontrarse con que ese amasijo de tendencias, cada vez más inconexas y de tensiones internas por cuestiones autonómicas se le deshace entre las manos y la sigla centenaria entra en el basurero de la historia. Y en cuanto al independentismo, antes o después, su electorado empezará a pensar que alguien les ha estafado (de hecho, muchos ya lo están pensando).

En cuanto a las CUP-CDR, al menos han tenido el valor de reconocer que la “movilización” de ayer fue un fiasco. ¿Y Puigdemont? sigue en Waterloo y le va a resultar muy difícil volver, porque la acusación que pesa contra él, desde anteayer de haber “desviado” 9.000.000 de euros para el 1-O, va a tener pesadas implicaciones personales. La devolución de la cantidad desviada, multa multimillonaria y demás…

Por la mañana, no más de 1.000 -algunos rebajan la cifra a 500- miembros de las “columnas” del CDR-CUP fueron caneados, arriba y abajo, por los Mossos. La frase que le dijo uno de ellos al tontorrón que tenía delante y que le instigaba a que defendiera la “república” pasará a la antología del “procés”: “La república catalana no existe, idiota”. Imposible ser más claro. Luego, por la tarde, vino la actual manifestación independentista: de compromiso, 40.000 personas según la Guardia Urbana. ¿Oradores? Sigue la broma: Marta Torrecillas… ¿quién es? Una que denunció “tocamientos” de la policía nacional. En fin… Y al frente de la manifestación, la pancarta de la ANC: “Tombem el régim”, belicosa, pero, detrás, las letras de “Freedom” y “Peace” tranquilizaban a la audiencia mundial.

No se ha producido el muerto que muchos temíamos. Así que hay que felicitarse de que todo haya quedado como el encuentro de un par de nulidades políticas, la CUP haya entendido que su fracaso cierra una etapa y sea evidente que el movimiento independentista remite (¡y de qué manera!). Lo peor no es que un proyecto político fracase: lo peor es haber partido sin meditar suficientemente si era o no viable y, mucho peor todavía, que, a estas alturas, no reconozca que ha fracasado, sino que opte por la larga agonía. Y aquí hay dos agonías superpuestas: la del proyecto independentista y la del socialismo español.

¿Próxima etapa? Los juicios contra los independentistas presos… Si Michel Ende hubiera escrito ahora La Historia Interminable, la habría situado en la Cataluña del “procés”.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Resulta siempre sorprendente lo mal que encaja la izquierda las derrotas: en Marinaleda la izquierda se ha movilizado para localizar a los votantes de Vox, en Cádiz la banda de colgaos del “Kichi”, alcalde de la villa”, salió a la calle en actitud no precisamente pacífica, hubo manifestaciones de la izquierda en toda Andalucía y la izquierda nacional española parece encogida por el escalofría que le produce la llegada de una forma de populismo a España. Pablo Iglesias (para la posteridad rebautizado merecidamente como Pablo Mezquitas) a los malos augurios sobre lo que va a suponer para Podemos la hecatombe que se le avecina en las próximas municipales, se le ha añadido el ser escracheado en Barcelona en la demostración más palpable de que quien “crea vientos, genera tempestades”. Pero siempre ha sido así: en 1934, la izquierda española, que había encajado mal la derrota electoral de noviembre de 1933, participó una insurrección armada contra la República (en nombre del “antifascismo”). Así que estas actitudes no son nuevas.

Hemos dicho “antifascismo”. ¿Hasta qué punto el “antifascismo” del que siempre ha hecho gala la izquierda es una consigna oportunista (en la España republicana, el “anti-fascismo” llegó antes que el “fascismo”) o más bien una patología del espíritu (una fijación obsesiva)? A esto último contribuye el hecho de que en 1945 el “fascismo” fue derrotado por las armas y, desde entonces, no ha existido “peligro fascista” propiamente dicho. Obsesionarse por una presencia fantasmal inexistente, es siempre un trastorno: y, oportunismos apartes, eso es lo que le ocurre a la izquierda europea. Vale la pena hacer un repaso sobre los motivos que le han generado esta tara mental.

Pero ¿qué es el fascismo?

Hablando con propiedad, el fascismo fue el movimiento político italiano creado por la fusión realizada por Benito Mussolini, de procedencia socialista, con los futuristas y con los nacionalistas italianos después de la Primera Guerra Mundial y que gobernó Italia durante 20 años, cohabitando con la monarquía de los Saboya y teniendo una prolongación de apenas dos años en la República Social Italiana. Así pues, históricamente, no hubo más fascismo que éste.

Desde el punto de vista de las tipologías políticas se conoce por generalización abusiva como “fascismo” a los movimientos que, en líneas generales, tienen un alto grado de similitudes con el fascismo italiano y en esto entran movimientos muy diversos, todos los cuales tienen como características comunes: nacionalismo, carácter de masas, interclasismo, respuesta al comunismo y voluntad de llevar a la práctica una política social avanzada que pudiera rivalizar con la agitada por la izquierda. Las componentes principales de estos movimientos -presentes en todas las formas de fascismo-, son sectores procedentes de la izquierda, de la burguesía y de los excombatientes de la Gran Guerra. Debemos al profesor Zeev Sternhell un formidable estudio sobre estos movimientos en su libro Ni derechas, ni izquierdas, no traducido en España (del hemos presentado algunos capítulos en la Revista de Historia del Fascismo).

Sternhell afirma que el roce con el poder y el ejercicio del poder, contaminaron al fascismo y lo desviaron de su esencia original. Por tanto, no es en Italia ni en Alemania donde puede estudiarse formas químicamente puras de fascismo, sino en Francia donde éste movimiento no llegó al poder (y por tanto, no rectificó su línea según las componendas necesarias en toda gestión del poder), pero sí tuvo una larga gestación ideológica muy anterior que se inicia con disidentes del socialismo (desde Proudhom a Henry de Man), con la aparición del nacionalismo integral de Maurras, con la “derecha revolucionaria” francesa nacida a finales del XIX y con los llamados “no conformistas de los años 30” (el grupo Ordre Nouveau, la Nouvelle Droite y Esprit). Para Sternhell no hay duda de que el fascismo fue un movimiento político de nuevo cuño, alternativa a la derecha y a la izquierda. Debemos recordar que el esfuerzo de objetividad en Sternhell es todavía más apreciable en la medida en que es de nacionalidad judía y profesor de la universidad de Tel Aviv.

Pero existe una tercera forma de fascismo, que, más que una catalogación política o ideológica supondría un adjetivo de propaganda lanzado contra tal o cual adversario. Se sabe, por ejemplo, que contra más virado a la izquierda está un partido, más amplio considera el espectro “fascista”. Para HB “fascismo” es, desde el PSOE hasta la Falange, pasando por el PP, el PNV y el turista que pasaba por ahí y que no había sido recibido con un aurresku. Antes de la Segunda Guerra Mundial vimos a los estalinistas llamar “social-fascistas” a los partidos socialdemócratas y, por extensión, fascismo sería toda forma de anticomunismo o de actitud de prevención contra el comunismo.

Quienes consideran la primera definición de fascismo (fascismo = Italia) se centran en el análisis histórico rigorista; quienes asumen la segunda (fascismo = movimiento genérico mundial), preferentemente, contemplan los aspectos ideológicos y doctrinales del fascismo. Ambas son posturas razonables que no presuponen una adhesión a los principios del fascismo ni a ninguna organización fascista. Es la tercera opción (fascismo = todo lo que no es lo propio) de la que ha salido el antifascismo entendido como psicopatología, esto es “enfermedad del alma” o “perversión de la mente”.

Si usted es “antifa”, colega, usted tiene un problema

Existe un antifascismo inercial: propio del ciudadano medio que sigue pasivamente la política, no se preocupa ni por adoptar una posición activa –salvo en muy determinadas ocasiones, siempre en episodios de masas– ni por las causas últimas. Dado que los “líderes de opinión” parecen, más o menos antifascistas, él se adhiere a esa corriente general. A fuerza de oír hablar de “fascismo” y de identificarlo con el “mal absoluto”, su falta de energía mental y lo limitado de su capacidad crítica, le lleva a aceptar la consigna atribuida al Gran Hermano: “No pienses, el gran hermano piensa por ti”. Y el Gran Hermano dice que el fascismo es malvado, por tanto, hay que condenarlo. Es una forma de ser antifa, sin ejercer habitualmente como tal. Una parte sustancial de la sociedad está aquejada de esta enfermedad del alma que, en el fondo, no es sino una forma de pereza trasladada al plano de las ideas.

Junto a éste, aparece también el que más nos interesa, el antifascismo visceral: Es el actualmente sostenido por Podemos y por los sectores del radicalismo independentistas y por las ideologías de género: se resume así, “todo lo que no somos nosotros, es fascismo”. El corolario de esta actitud es “no dialogamos con el fascismo”… lo que, implica que nunca están dispuestos a contrastar en público sus opiniones con alguien que no las comparta. Es como si el psicótico que afirma “oír voces”, se negara a reconocer que solamente suenan en su cabeza. Para alguien de Podemos, “facha” es todo aquel que se sitúa a su derecha, desde el PSOE hasta la Falange. Y, fundamentalmente, quien no les ríe las gracias y objeta algo a la legalización del porro, al derecho a la ocupación, a la inmigración masiva o a que la izquierda deje de gestionar los ayuntamientos y las comunidades tras una derrota electoral. Para un independentista, “facha” es todo aquel que no se muestra del todo decidido a meter a un país en la centrifugadora. Alguien que hable castellano en Catalunya es un “facha” y, poco importa, si tiene argumentos suficientes como para negarse a aprender catalán o renunciar voluntariamente a hablarlo. Es “facha” y punto.

La psicopatología del antifascismo

El alma antifascista, hoy, en el siglo XXI, oscila entre el complejo de culpabilidad y la frustración. Un complejo de culpabilidad consiste en albergar la íntima convicción en el subconsciente de que se es culpable de algo (por cualquier motivo: por pensar como un proletario y vivir como un burgués, por sentirse un “rebelde” pero vivir de papá y de mamá) y de no estar en condiciones de superar esa sensación.

Hay un hecho sociológico que vale la pena señalar: la abundancia de “cristianos comprometidos” o de individuos que han recibido una educación cristiana, que pueden encontrarse en ambientes antifascistas. De hecho, todo el independentismo catalanista actual tiene una matriz boy-scout que deriva de órdenes religiosas que en los años 60-90 inspiraron a este movimiento y le imbuyeron valores “cristianos” e independentistas. Los cristianos “comprometidos” han sido educados en la noción de “pecado”. El pecado es una falta por acción, omisión, pensamiento, etc. La noción de pecado y la sensación de imposibilidad a escapar al pecado, induce a un complejo de culpabilidad permanente.

Habitualmente, los complejos de culpabilidad crean un descenso en la autoestima que puede llegar incluso a la depresión o al suicidio. Desde el punto de vista psicológico, es fundamental que quien está aquejado de un complejo de culpabilidad sea capaz de reconocerlo, mucho más que de albergarlo en los corredores más sombríos de su psique. Este tipo de complejos solamente se superan, reconociéndolos y afrontándolos. La vida psicológica sana y normal es incompatible con la existencia de profundos complejos de culpabilidad. El proceso mental con el que la mente se resguarda de los efectos deletéreos de estos complejos es mediante la sublimación de los mismos: “Si, yo soy culpable porque me mato a pajas… si, yo soy culpable porque no hago lo suficiente por los niños del Brasil, sí, yo soy culpable porque el mundo sufre y yo estoy aquí tan contento viviendo de papá y mamá… pero –y aquí viene la sublimación– hay otros que son MAS CULPABLES QUE YO: los fascistas, por ejemplo”. El antifa no reconoce, racional y conscientemente, el problema, simplemente, es su subconsciente el que le genera una capa protectora señalándose a alguien que puede liberarlo de sus culpas, al ser más culpable que él.

Porque, en el fondo de todo antifa, lo que hay es un problema psicológico interior que puede intuirse precisamente por esa actitud que, lejos de ser una “actitud política”, es el reflejo de un bloqueo interior no superado. ¿Qué es un antifa? Muy sencillo: alguien culpable de algo, que ha desterrado ese complejo a las profundidades de su subconsciente y que cubre esa culpabilidad forjando la imagen de alguien más “culpable” que él. Un neurótico extremo, en el mejor de los casos, un maníaco obsesivo, en el peor.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Reconozco que no he empleado ni un minuto en seguir el desarrollo de la campaña sobre las elecciones andaluzas y me he enterado del resultado por pura casualidad, mientras veía una serie de documentales de terror en Amazon Prime Video. El apoliticismo del que me declaro, tiene eso: que, lejos de la militancia en partidos políticos, veo los toros desde la barrera… cuando voy a la plaza de toros. De todas formas, si comento ahora el resultado de las elecciones andaluzas es porque encuentro que se han producido algunos fenómenos de interés que conviene no perder de vista:

1) EL FIN DE 40 AÑOS DE SOCIALISMO ANDALUZ

En este país, parece que el ciclo de 40 años resulta fatídico, como si el horizonte vital de cualquier proyecto (o “tinglado”) político no pudiera durar, mal que bien, más de cuatro décadas. La maldición de “los 40 años” se ha cumplido también en Andalucía. Aquello duraba demasiado y ya no había forma de mantenerlo en pie: corrupción real institucionalizada, paternalismo social como pantalla, clientelismo, política del avestruz ante la inmigración masiva, procesos retrasados en busca de la prescripción de los delitos cometidos e incluso reivindicaciones “nacionales” extemporáneas. El “socialismo andaluz” ha sido el “socialismo de los desaprensivos” que puede resumirse en la peripatética frase pronunciada ante las cámaras de TVE hará más de treinta años, cuando los hermanos del Guerra convirtieron nepotismo y corrupción en algo habitual: “Toy aquí, porque los facistas quiere quitarle el cortijo al señorito Guerra”… Entre esta frase y las actitudes del alcalde de Marinaleda salidas de retablos costumbristas de hace 100 y 120 años, todo ello sobre las vías del AVE (otro de los orígenes de las corruptelas andaluzas) y sin perder de vista el antiguo PER, resumen lo que han sido estos últimos 40 años. Que el diablo se los lleve.

2) LAS CONSECUENCIAS EN POLÍTICA NACIONAL:

Ahora bien, a nadie se le escapa que estas elecciones tendrán consecuencias pesadas sobre la política nacional. Mencionamos algunas de las más inmediatas:

A) La evidencia de inaplazables elecciones generales

El okupa de la Moncloa puede aferrarse a permanecer unos meses más en el cargo (que es, presumiblemente lo que hará a la vista de que resulta quimérico pensar que el PSOE obtendría un aceptable resultado electoral a la vista de que, históricamente, las posibilidades de obtener una mayoría absoluta han dependido siempre de Cataluña (en donde el PSC no pasa por su mejor momento) y Andalucía (en donde el hundimiento del “régimen” acaba con la posibilidad de que pudiera ser el revulsivo a la pérdida de votos catalanes). En un país “normal” este resultado electoral supondría que el gobierno, llegado al poder, por una votación puntual y “justita” de “todos contra el PP”, carece de apoyo suficiente para seguir gobernando. La lógica política (y la HONESTIDAD) impondrían que el okupa de la Moncloa fijase para hoy la disolución de las cámaras y la fecha de unas elecciones generales. Pero, como se sabe, honestidad y lógica están ausentes en la clase política española: este resultado, contrariamente, puede contribuir a que, ante la derrota inevitable, el okupa decida agotar la legislatura. Cabe decir que, contrariamente, a lo que creía Sánchez, la “cocina del CIS” no basta para ganar unas elecciones.

B) La pérdida de la última esperanza del independentismo catalán

Pero si hay un afectado en primera línea es el independentismo catalán al que se le ha evaporado como por arte de magia su última esperanza: poner toda la carne en el asador en el momento en que, tras las próximas elecciones, Podemos y el PSOE formaran la coalición de gobierno que se habría avenido a negociar un nuevo referéndum, esta vez con todos los plácemes legales… Esperanza quimérica, construida a base de las habituales ensoñaciones independentistas. Pero lo que ha ocurrido en Andalucía hace, precisamente, que las dos fuerzas en las que confiaba apoyarse el independentismo, se hayan hundido (en el caso de Podemos, la ruina es total e inapelable y prefigura el gran hundimiento que se producirá en la primavera en las elecciones municipales). Veremos si algunos sectores independentistas son capaces de asimilar, entender y reaccionar la nueva situación: los que han ganado son los partidarios de que el Artículo 155 se aplicara con toda su brutalidad, se suspendiera la Generalitat de Cataluña y se intervinieran los medios de comunicación independentistas.

C) El hundimiento de Podemos

Era lógico: la etiqueta de Podemos más Izquierda Unida (Adelante Andalucía) demuestran una vez más que la “unidad” solamente tiene un efecto multiplicativo cuando ambas fuerzas están en alza: no después de demostrar durante cuatro años excentricidades, declaraciones extemporáneas sobre ideología de género e incapacidad demostrada en la gestión de los ayuntamientos. Y les podía haber ido todavía peor: ambas formaciones pueden darse con un canto en los dientes por haber perdido solamente tres diputados y un 5% de los votos que habían cosechado por separado hace cuatro años. El “No pasarán” y el antifascismo del que ha hecho gala la coalición, los ha convertido en un residuo del pasado con una colilla de porro entre las comisuras de los labios. Podemos ya no representa a nada más que a la izquierda arcaica de siempre: ya no es el representante de las energías y esperanzas depositadas en los primeros días del movimiento del 15-M.

D) La reafirmación del centrismo

Solamente Ciudadanos y Vox han ganado votos: 290.000 el primero. Con este resultado, el partido se ha estabilizado en Andalucía, presentándose como un polo de atracción para desengañados del socialismo andaluz. Puede sorprender a tenor de las ambigüedades y de la pobreza de objetivos de esta formación que, realmente, hasta ahora, solamente ha tenido un significado en Cataluña al haber asumido el liderazgo del movimiento anti-independentista. Pero, en el fondo, decir “centrismo” es decir ambigüedad y en momentos de duda y de incertidumbre ante el futuro, es la opción más segura para un sector de la población. Esto viene después de cuatro años de apoyo de Ciudadanos al “régimen” socialista y a su abandono sólo unos meses antes de las elecciones. Que nadie se llame a engaño: el centrismo en España solamente sobrevive en situaciones de inestabilidad e incertidumbre, luego tiende a evaporarse y Ciudadanos no será una excepción a esta regla.

E) El declive de las dos columnas del régimen

El PSOE ha quedado por delante en número de votos, a pesar de los que ha perdido (400.000). El PP, hoy más que nunca puede aspirar a presidir la Junta de Andalucía, paradójicamente, a pesar de haber perdido más de 300.000… Así pues, está claro: las prolongaciones andaluzas de las dos columnas del bipartidismo imperfecto español, pierden mucho y mucho más. Para el PP, colocar a su candidato al frente de la Junta será una victoria pírrica, pero para el PSOE supone enfrentarse al vacío: ¿qué ocurrirá con un partido cuya afiliación se justificaba por la posibilidad de ocupar puestos funcionariales y que llegó a tener tantos afiliados como cargos ocupados en la junta y en los ayuntamientos? Lo peor para la izquierda no es que el PSOE haya perdido votos, sino que Podemos-IU ha perdido también.  ¿Dónde han ido a parar esos votos? En grandísima medida a la abstención y al voto en blanco, pero también algunos parecen haber ido a parar a Vox. Si en 2915 podía pensarse que los resultados andaluces confirmaban el ascenso de una fuerza extrema-izquierda que descompensaba en Andalucía el régimen de bipartidismo imperfecto diseñado por las constitución de 1978, estos resultados evidencian que otra fuerza política (Vox), tiende a descompensarlo también por la derecha: no son dos más una (PP-PSOE + IU) las fuerzas que entran en juego, sino dos más tres (PP-PSOE + Cs-Podemos-Vox) en un panorama que promete ser en los próximos meses extraordinariamente fluido.

F) La irrupción del “populismo”

Indudablemente, el dato de mayor valor en estas elecciones es la irrupción del “populismo” que no ha podido ser asfixiado por la “cocina” del CIS. Vox ha despegado y lo ha hecho con una fuerza que abre las posibilidades a que obtenga un buen resultado (y no un solo diputado por Madrid) en las próximas elecciones generales. Era de esperar en la medida en que es una fórmula parecida al único sector que crece en la política europea. En España se ha retrasado su irrupción e incluso no ha aparecido como fuerza transversal, sino como segregación de la derecha: pero en estas elecciones, es evidente que ha incorporado a su electorado elementos que no procedían solamente de la derecha. El resultado, por ejemplo, en El Ejido, en donde ha conseguido ser el partido mayoritario determina muy a las claras que la temática política antinmigración queda en manos de Vox (lo que implica que los pequeños grupos de extrema-derecha (Respeto, 1.032 votos; FE-JONS, 2449 votos, tan solo pueden aspirar a jugar la carta activista). Ahora hará falta ver cómo Vox gestiona su primer éxito: su concurso es necesario para confirmar a un presidente no socialista en Andalucía.

2) PP: DEL “SIN ENEMIGOS A MI DERECHA” AL “ALIÁNDOME CON LA DERECHA DE MI DERECHA” 

Estos resultados no contribuyen a reforzar la posición de Casado al frente del PP. El premio de consolación es que su hombre en Andalucía pueda ocupar la presidencia de la Junta. Ciudadanos va a poner también la carne en el asador, por tanto, en los próximos días. Pero lo que está claro es que el PP ha variado su orientación: desde el principio se ha mostrado partidario de que el gobierno andaluz esté apoyado por Vox y ha tendido puentes hacia la formación de Abascal. El cambio de estrategia está claro: ya no vale el viejo lema fraguista “sin enemigos a la derecha”, ahora, cuando ya resulta inevitable la aparición de una derecha (que nos resistimos a llamar “extrema”, y a la que mejor le cuadra el calificativo de “derecha nacional”) a la derecha del PP, la nueva cantinela va a consistir en tender puentes e incluso -estamos seguros- tratar de reintegrarla en el partido del que se fue hace algo más de un lustro.

3) UN DESINTERÉS DE CASI EL 50% DEL ELECTORADO ANDALUZ POR LO QUE OCURRE EN ANDALUCÍA

No hay que olvidar otro dato significativo y sintomático: el aumento del no-voto (abstención, voto en blanco, voto nulo). Si la participación ha descendido ha sido, en grandísima medida, por la decepción que ha supuesto la actuación de Podemos que hace cuatro años logró movilizar al electorado. Es significativo que la participación haya pasado del 62% al 58% y que, dentro de la participación, los votos nulos de 2019 hayan duplicado a los de 2015: así que al 56% de votantes hay que restarle este 2%. Y también el número de votos en blanco ha aumentado: del 1,37 se ha pasado al 1,58%. Así que los votantes están por debajo del 55% y, por tanto, el partido con más votos, el PSOE, apenas ha obtenido un 15% del total… ¿Mensaje? A medida que se aproxima la participación al 50%, los resultados pierden legitimidad, por mucho que no exista ninguna norma escrita sobre lo que implica el “silencio” del elector. Se vota cuando se cree que se puede obtener un beneficio. El 55% de no-voto implica que la mitad del electorado ni cree, ni espera nada de estas elecciones.

4) LA TRAMPA: CAER EN EL OPTIMISMO EXAJERADO

Una última observación merecería ser realizada: el hecho de que el socialismo andaluz -la muestra más pristina de la corrupción y de la degradación de un ideal político, la más desaprensiva que se ha visto en la España democrática (junto con el ciclo de Jordi Pujol y con el gobierno de José María Aznar, cabría añadir), no aclara las incógnitas. Ninguna de ellas, en realidad. Las podemos enumerar así:

  • ¿Qué gobierno andaluz saldrá de estas elecciones? ¿quiénes lo integrarán? ¿cuál será el resultado de fuerzas que llegan con “hambre atrasada”?
  • ¿Cuál será el papel de Vox en este gobierno? ¿cómo gestionará sus diputados? ¿qué declaraciones realizarán? ¿hacia donde aspirarán a crecer? ¿cuál será la actitud de Vox frente al PP?
  • c¿Qué efectos tendrán estos resultados en la subsistencia de Pablo Iglesias al frente de Podemos a la vista de que la sigla está más que erosionada y la debacle puede producirse en las municipales?
  • ¿Reconocerá el okupa de la Moncloa que carece de fuerza social, prestigio, apoyos institucionales y legitimidad para seguir gobernando y aceptará el hecho de que el PSOE se encuentra en situación de debilidad extrema a partir de ese momento?

Pero hay una pregunta, sobre todas las demás, que afecta a Andalucía: ¿cómo se realizará la transición? ¿Cómo reaccionará el PSOE y sus miles y miles y miles más de funcionarios nombrados a dedo (o mediante “concursos oposición” amañados)? Dicho de otra manera: mucho nos tememos que lo que ha empezado aquí es tanto el postsocialismo andaluz, como una etapa de inestabilidad y superfluidez de las fuerzas políticas andaluzas. Porque, en este momento, el electorado sólo es consciente de que ha terminado un ciclo, pero no lo que le reserva el venidero. Un amigo andaluz que no dudaba de que, más o menos, se iba a producir el fin del “régimen”, me decía hace unos días: “veremos si los andaluces en unos meses no dicen aquello de virgencita, virgencita, que me quede como antes” … y por mi parte, espero que no sea así.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Nunca en los años de democracia se vivió episodio tan vil, tan cobarde y tan vergonzoso. Tras ser insultado y vejado, el ministro de exteriores Borrell no recibe ningún apoyo ni de su partido ni de su presidente. Encima, el escupidor y sus compadres lo acusan de mentiroso. ¿Pero, que esperabas de esta gente, Pep?

Solo, completamente solo. Así ha dejado tanto PSOE como el PSC a Josep Borrell. Nadie entre sus compañeros de bancada vio el escupitajo, todos estaban atendiendo a otras cosas y, por descontado, los culpables de todo aquel bochornoso sainete son el PP y Ciudadanos, ya que Esquerra es necesaria para la aprobación de unos presupuestos quiméricos y como socio en un Tripartito catalán más utópico todavía.

Cuando Pedro Sánchez, ese señor que habla mucho de Franco, pero que luego visita reverencialmente monarquías y repúblicas totalitarias en las que se vulneran flagrantemente los derechos humanos, fichó a Pepe Borrell se entendió que era un gesto hacia los votantes constitucionalistascatalanes. Era el Borrell que dejó en calzoncillos a Junqueras en aquel memorable debate televisivo, el Borrell de la manifestación de sociedad civil en la que acusó directamente a los empresarios catalanes por su pasividad ante el proceso, cuando no con su aserto cómplice, el Borrell al que el nacionalismo montaraz siempre ha tenido en la diana porque es persona preparada, culta y sin pelos en la lengua.

Algunos vaticinamos que aquello no era más que una maniobra de despiste, confirmada inmediatamente por el encargo presidencial a la meliflua y sonriente Meritxell Batet – o, lo que es igual, a su poderosísimo mentor Narcís Serra, lo peor que le ha sucedido al socialismo español en general y al catalán en particular - para que fuese ella la encargada de pactar con los puigdemontianos. ¿De qué, si no, lo enviaron a Exteriores? ¿Por qué no le han dejado hacer todo lo que quería con las embajadas de la Generalitat, auténticos focos de propaganda, sedición y clientelismo pagados por todos? Es evidente, Borrell es un grano en el culo de Sánchez, un culo tan expuesto a las inclemencias del tiempo político que le molesta mucho. De ahí que nadie haya salido, ni que sea por dignidad, a defenderlo.

En el PSC sucede lo mismo, pero con el agravante de que los dirigentes del socialismo caviar catalán saben perfectamente que solamente con un candidato como Pepe podrían comerse algo en las elecciones autonómicas próximas. En privado algunos incluso lo reconocen, pero Miquel Iceta es el emperador, el César, el que ha ordenado que se incendie Roma antes que dejar de tocar su lira particular, el que no duda en nombrar ya que no cónsules, al menos candidatos, no a su caballo sino a una legión de cuadrúpedos.

Insistimos, Borrell está solo al igual que lo estamos quienes no participamos de esa Grand Bouffe llamada proceso, separatismo, oferta de diálogo y progresía descafeinada. A Borrell lo descabalgaron los suyos hace años cuando tenía todos los números para ser líder del PSOE, lo exiliaron a Bruselas, le afearon su amistad con Albert Boadella, lo marcaron con el hierro de jacobino, españolista, incluso de cosas bajísimas y de la peor calaña. ¿Los de Pujol? No, los suyos, los de ese PSC, el cáncer que ha estado royendo a la izquierda, que creía votar a Alfonso Guerra o a Felipe González, cuando en realidad lo que votaba era a los cómplices del pujolismo, los acomplejados, los cobardes, los hijos de la burguesía que no habían conocido más obrero que el portero de su finca o la señora de la limpieza de su casa.

Y no será que quien protagonizó el número del escupitajo sea un alma de Dios. El tal Jordi Salvador i Duch, por cierto, ex dirigente de la UGT catalana – gracias una vez más, Pepe Álvarez – es un especialista en el insulto. A Borrell lo ha llamado de todo en Tuiter: “Facha”, “Podría estar en VOX o en Ciudadanos”, “Socialista de puertas giratorias al servicio del capital” – claro, Pujol, Mas y el resto de sus socios son anarquistas y viven en una comuna hippie dando de comer a huérfanos y viudas -, “Miserable”, “Saca espuma por la boca”, “Ministro de las cloacas” y una lista tan prolija como repugnante. También la tiene tomada con otros como Inés Arrimadas, a la que dedica lindezas tales como “Fascistoide”, “La prensa internacional no le hace ni caso”, “Tiene un discurso violento”, “Habla desde la nueva ultraderecha”, en fin, epítetos que, por cierto, bien podrían ser compartidos por no pocos de los dirigentes actuales del socialismo. Valga como colofón del personaje añadir que en la pasada Diada fue quien se chivó del alojamiento en el que se alojaban efectivos del Cuerpo Nacional de Policía, enviados para mantener el orden público ante algaradas separatistas.

Borrell está solo, efectivamente, como lo estamos todos los que pensamos que hay que acabar con esta sinrazón, los que defendemos la libertad de pensamiento, pero no de infamia y de insulto, los que creemos que por encima de la ley no puede situarse nada ni nadie, sean reyes, banqueros, políticos o ascensoristas. Los que nos sentimos huérfanos en una Cataluña a la que ni Rajoy supo enfrentar con coraje democrático ni Sánchez ve más que como un mercado de compra de votos y apoyos.

Pep, en serio, dimite, explica en rueda de prensa los motivos y déjalos que con su pan se lo coman. Todo, menos la vergüenza que nos hiciste pasar el otro día diciendo que no sabías quien era el diputado que te había vejado. Tu historial y tu dignidad están por encima de todo eso.

Miquel Giménez

Fuente: Vozpopuli

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Vincent Werner es un ejecutivo holandés que lleva casi veinte años en España. No es un inmigrante de aluvión, está aquí trabajando como consultor para distintas multinacionales. Nada que ver con la legión de manteros. Habla perfectamente castellano y nos ha observado como un entomólogo observa las reacciones de un hormiguero: con atención y objetividad. El resultado ha sido un libro de casi 400 páginas sobre la “mala praxis” de ser español. Se lo ha editado él mismo y lo difunde Amazon: It is not what it is: The real(s) Pain of Europe, un bonito juego de palabras que viene a decir que “no es lo que es”, aludiendo a España, ¿y qué es, pues? Spain pasa a ser (s) pain y “pain” es en inglés, “dolor”. El dolor de Europa. Eso es lo que somos y así nos ve uno que nos conoce.

“¡Maldito holandés!” dirán algunos. El problema es que Werner nos ha clavado en su descripción. La tesis final es que España es una bomba de relojería insertada en la UE que corre el riesgo de acabar dinamitando la institución. Creo que Werner exagera. Ni siquiera somos eso: somos, eso sí, capaces de dinamitarnos a nosotros mismos. Y, de hecho, lo estamos haciendo en estos momentos. Cabe decir que, de los casi 20 años que el holandés errante ha pasado en nuestro país, salvo dos años, el resto del tiempo ha residido en Barcelona. Así pues, lo que describe es, catalán tanto como español. Nuestra tesis siempre ha sido que “Cataluña es España”, por la historia, por la cultura, por las tradiciones, pero, sobre todo, pero que, sobre todo, hoy es la vanguardia de la desintegración de España. Ya se sabe que una “vanguardia” forma parte de un cuerpo de ejército, no es nada separado de él, son los que van por delante, los que abren el camino.

Los europeos que llegan aquí y les interesa algo más que litronas a 0,75 euros, porros a buen precio que consumir aquí y llevarse a su país o darse vuelta y vuelta con nuestro sol, tienen claro que el estado de la sociedad española es mucho peor de lo que imaginaban. Werner es uno de ellos y nos describe en su e-book, una a una. Sostiene que el orgullo español nos impide reconocer nuestro nivel de decadencia y los procesos de desintegración que se dan en nuestra sociedad.

Tiene gracia, por ejemplo, que un holandés como Wernes, se queje de que en Barcelona (y en cualquier otro lugar de Cataluña) sea fácil, por el simple olfato, identificar dónde se está cultivando cannabis para algo más que el consumo privado. Si lo hace el ciudadano de a pie, bien podría hacerlo la policía, pero ¿para qué? no hay órdenes expresas para combatir la principal toxicomanía que ya no es ni el tabaquismo, ni el alcoholismo, sino adolescentes que llevan fumando cannabis desde los 12 años y que, lógicamente, a los 16 se han convertido en futuros ni-nis para toda su vida. Hay que recordar que, hasta no hace mucho, los colgaos europeos hacían de Amsterdam la meca del porro. Hoy, ese dudoso honor corresponde a Barcelona.

Luego están las injusticias: dice Werner, “me molestan pero aquí las sufres y ni siquiera lo sabéis porque aquí es lo normal”. Una de las frases que más le ha sorprendido es la consabida: “esto es lo que hay…”, que indica resignación y fatalismo, que junto con la apatía y el individualismo son las cuatro columnas de “lo español”. Y no de ahora, sino que intuimos que ya en el siglo XVI-XVII, si tenemos que atender a cómo era la España de “La Celestina” o de las “Novelas Ejemplares” de Cervantes.

No estamos a la altura de la sociedad post-industrial: el rendimiento de nuestros trabajadores, incluso en profesiones de alta especialización, es más bajo que la media europea. Porque una cosa es “trabajar mucho” y otra “pasar mucho rato en la oficina”. La productividad del español está a la altura del betún. Y luego está el absentismo laboral (25.000 millones anuales perdidos por las empresas) o fenómenos como el “top manta” o las tarjetas black… tenemos tendencia a pensar que esto es igual en Europa y no lo es, son rasgos propios de la decadencia española. En Oporto y en Belgrado, en Praga y en Budapest, en Edimburgo y el Glasgow, no he visto ni un solo “top manta”.

Werner se queja de que cuando un empresario extranjero busca instalar una filiar en España choca con una burocracia incomprensible. ¿La peor de todas? La autonómica. ¿La más corrupta? La autonómica, claro está, pero a corta distancia y compitiendo con la corrupción municipal y con la que carcome el Estado. En tanto que procedente de un país protestante, Werner le da mucha importancia a la ética: ética en los negocios, ética en el ejercicio de la abogacía, ética ciudadana… y no ve -acaso porque es una rara avis- ninguna ética en la sociedad española, ni más moral que la del pelotazo. Cuenta el caso de una compañía instalada en Cataluña, tuvo que entregar 5.000 euros para participar en una licitación y otros 3.000 después. Y Werner dice: “esto no ocurre en ningún lugar de Europa, pero sí en toda África”.

¿La democracia ha resuelto algo? Llevamos 40 años. Sabemos que durante el franquismo, España salió del subdesarrollo y lo peor que se le podía reprochar es que las libertades políticas no estaban, que digamos, muy desarrolladas, y que la moral sexual era pacata y grotesca. ¿Hemos mejorado? Cuarenta años son como para mejorar, pero, globalmente no está tan claro: Werner recuerda que España tiene un nivel de pobreza más alto que en los años 40, al menos estadísticamente. Pone el dedo en la llaga: “cuando veo gente rebuscando en la basura o durmiendo por las calles, me duelo ¿qué se ha hecho con todo el dinero enviado por la UE?”.

¿La conclusión? Que España es el eslabón más débil de la UE. Algo con lo que estamos completamente de acuerdo. España es la cuarta economía de la UE en estos momentos: somos un monstruo económico enfermo y decrépito, con una sociedad débil, unos partidos con clases políticas dirigentes y discursos bochornosos, unas televisiones de pega, una justicia que dice “esta es mi sentencia, si no le gusta, le pongo otra”. Sí, en toda Europa hay corrupción, pero sólo en España está fuera de control.

De esto va el libro de Wernes que, por cierto, salió a la calle con una bandera europea el día en que los indepes lo hacían con trapos estelados (“fraccionarse nos hace más débiles a todos”, dice). Nos ha clavado, el jodido holandés herrante…

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

El Parlamento Europeo solicitó el 25 de octubre un embargo inmediato sobre la venta de armas a Arabia Saudita, sancionando así al Reino, que se une a Estados Unidos e Israel como el principal proveedor de delitos en todo el Medio Oriente y el mundo. Francia aún dijo que aplicará sanciones solo si se demuestra que Riyadh estuvo involucrado en el asesinato del controvertido periodista saudí. Madame Merkel dijo al menos días atrás que Alemania ya no suministraría armas a los saudíes, como resultado del crimen atroz cometido en Jamal Khashoggi.

Sin duda, fue un asesinato horrible que tuvo lugar en el Consulado de Arabia Saudita en Estambul, con el cuerpo de Jamal Khashoggi posiblemente cortado en pedazos y, según los últimos informes, enterrado en el patio trasero del Consulado. Y como todos admiten, ejecutado por orden de Riad. Para suavizar el golpe, con fines comerciales, algunos países europeos quisieran argumentar que puede que no haya sido un asesinato premeditado, sino posiblemente un "accidente" mortal, que por supuesto cambiaría las premisas y aminoraría el castigo, y la venta de armas podría continuar.

Europa no tiene moral, no hay ética ni nada. Europa, representada por Bruselas y en Bruselas por la Comisión Europea no electa (CE), para todos los propósitos prácticos es un mero nido de gusanos, o traducido a humanos, un nido de delincuentes de cuello blanco, políticos, empresarios y en gran parte una población de casi 500 millones con el cerebro lavado. Hay algunas excepciones dentro de la población y, afortunadamente, el grupo de "despertados" está creciendo suavemente.

Incluso Suiza, un país neutral según su Constitución, que no es un miembro de la UE, sino un firme partidario de la (no) Unión Europea a través de más de 110 contratos bilaterales y multilaterales, se reveló ayer, está ayudando en Arabia Saudita convertir el helicóptero Pilatus (civil) construido en Suiza en una máquina de guerra feroz. Pilatus siempre ha tenido la reputación de su controvertida convertibilidad y fue particularmente famoso dentro de Suiza por esa razón, pero ahora, superan el límite de lo tolerable, al ayudar a los saudíes criminales y belicistas a montar una máquina de guerra en su casa que va totalmente contra la ley suiza y contra la Constitución, pero totalmente tolerado por el gobierno suizo.

Volviendo al tema real: fue necesario el horroroso asesinato de un famoso periodista saudí crítico para que los europeos reaccionaran, y eso, claro, de mala gana. Prefieren seguir la línea de Donald Trump, por qué perder 110 mil millones de dólares en ventas de armas a los saudíes por el asesinato de un periodista. - Después de todo, el negocio es negocio. Todo lo demás es una farsa.

Durante tres años y medio, los saudíes han librado una guerra terrible en Yemen. Han masacrado a decenas de miles de yemeníes, según la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, más de 50,000 niños murieron en ataques sauditas con bombas suministradas por el Reino Unido y aviones de guerra suministrados por Estados Unidos, debido a la falta de saneamiento y enfermedades provocadas por el agua potable, como el cólera, un crimen aún peor, a través de la hambruna extrema, la peor hambruna en la historia reciente, según UNICEF / OMS, impuesta por la fuerza, ya que los saudíes con el consentimiento de los aliados europeos cerraron todos los puertos de entrada, incluido el importante puerto del Mar Rojo de Hodeida.

Los europeos, junto con los Estados Unidos, han sido más que cómplices en este crimen contra la humanidad, de estos horrendos crímenes de guerra. Imagínese que un día, una Corte tipo Nuremberg contra los crímenes de guerra cometidos en los últimos 70 años, ni uno solo de los líderes occidentales, aún con vida, se salvaría. Eso es en lo  que nosotros, el Occidente, nos hemos convertido. Un nido de criminales de guerra: criminales de guerra por pura codicia. Inventaron un sistema de doctrina neoliberal, todo va en el mercado, donde no hay reglas ni ética ni moral, solo dinero, ganancias y más ganancias. Cualquier método para maximizar las ganancias, la guerra y la industria de la guerra, es bueno y aceptado. Y Occidente, con su dinero fiduciario hecho de humo, está imponiendo este sistema nefasto y destructivo en todas partes por la fuerza si la aceptación no es voluntaria.

Y nosotros, la gente, nos hemos convertido en cómplices, ya que vivimos en el lujo y la comodidad, y no nos importa lo que nuestros líderes (sic-sic) estén haciendo con el resto del mundo, humanos que viven en la miseria como refugiados, sus hogares y ciudades destruidas, convertidas en cenizas por los bombardeos donde no hay escuelas, no hay hospitales y, en gran medida, no hay alimentos; sí, alrededor de 70 millones de refugiados están todos los días en movimiento, la mayoría de ellos en el Oriente Medio destruido por Occidente. ¿Por qué deberíamos preocuparnos? Vivimos bien. Por el contrario, estos refugiados podrían robar nuestros trabajos. Que no invadan nuestros paraísos de lujo. Más bien habrá que seguir bombardeando sus países.

Yemen, estratégicamente situado, no debería, por supuesto, ser gobernado por los hutíes, un grupo socialista de musulmanes revolucionarios que forma parte de la ShiaZaidi, una rama de los chiítasImamiya de Irán. Finalmente se cansaron de décadas de manipulación de Washington a su gobierno. ¿Y quién mejor que los secuaces de Arabia Saudita para hacer el trabajo sucio para Washington? - Y, sí, no tienen que hacerlo solos. Los suministros de armas provienen de toda Europa, principalmente del Reino Unido y Francia, también de España, y durante un tiempo también de Alemania, y la neutral Suiza.

No importa que decenas de miles de niños sean asesinados, que según la Comisión de Derechos Humanos, hasta 22 millones de yemeníes (de una población aproximada de 30 millones), están en peligro de hambruna severa, y eso incluye al menos 8 millones de niños, niños quienes en su mayor parte no tienen acceso a escuelas, servicios de salud y alimentos, una generación entera o más sin educación, una brecha bien planeada y premeditada en la sociedad, como en el caso en Siria, Irak y Afganistán. Al matar y privar a los niños de las necesidades básicas, Occidente está creando una fractura cada vez mayor de personas educadas, de personas que pueden y que de lo contrario lucharían por sus países, por sus sociedades. Pero se han ido. Eso hace que sea mucho más fácil para Occidente tomar el control: su posición estratégica,

¿No es un pensamiento para la ilustre población que vive en el lujo occidental, recostarse en sus fauteuils y pensar? - ¿Qué pasa si, un día, las cosas se invierten, y nosotros, Occidente enfrentáramos la justicia? - ¿Hay alguien en Occidente lo suficientemente audaz y realista como para ver una imagen así? - Y como vemos estos días, la historia avanza en pasos gigantescos. Es el siglo XXI: la inteligencia artificial (IA) ha hecho más que incursiones en nuestra sociedad. ¿Y qué pasaría si, si los que consideramos inferiores y nuestros enemigos, de hecho estén unos pasos más adelante que nosotros en la ciencia de la IA, y pudiéramos revertir el panorama con bastante rapidez?

Y mientras nos preguntamos por qué los yemeníes asesinados por los saudíes no causan problemas en los medios de comunicación occidentales, pero el asesinato saudita de un periodista sí lo hace, mientras que nuestras proyecciones lineales proporcionadas por el FMI aumentan el PIB occidental en números fantásticos para 2030, independientemente de la 20% de desempleo gracias a la IA, que algunos predicen: todas estas cifras contradictorias carecen de importancia, mientras que podemos seguir matando a niños yemeníes. Pero hace falta el asesinato de Khashoggi que podría detener, aunque solo sea temporalmente, y si tenemos suerte, la máquina de guerra saudí. La población de Yemen no es importante. ¿Por qué?

¿Por qué es necesario el asesinato de un periodista? Concedido, un asesinato espantoso y espeluznante por parte del gobierno de su propio país - no importa cuán controvertido sea Jamal Khashoggi, ha estado escribiendo para nuestros medios occidentales, para los escritores de la verdad, como el Washington Post y el Nueva York Times. Esto puede haber ayudado a hacerlo más importante que 50,000 niños yemeníes asesinados y mutilados, más importante en el sentido de que solo a través de su abyecto asesinato, el europeo, tal vez, reaccionará y "sancionará" a los saudíes.

Pero incluso eso no es seguro, ya que Trump tiene muchos triunfos en la manga, que puede ofrecer o obligar a los títeres de la UE a seguir su atroz ejemplo y evitar que Riad sea castigado, especialmente en lo que respecta a las armas. Después de todo es su negocio. Los niños muertos son solo eso, yemeníes muertos, una generación menos de la que preocuparse.

Peter Koenig

*economista y analista geopolítico. Trabajó durante más de 30 años en el Banco Mundial

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Se llama “heterotelia de los fines” a la inevitable diferencia que siempre existe entre un proyecto político en su punto de partida y ese mismo proyecto en su punto de llegada: entre lo que se proponía y lo que ha conseguido…. Es habitual en política que los proyectos no siempre se desarrollen como estaba previsto y mucho más si contienen un elemento irracional. Los observadores más imparciales y rigurosos de la evolución política en Cataluña están hoy de acuerdo en considerar que el “procés” fue el producto de un cálculo erróneo de la situación del Estado Español, de la situación política internacional y de una apreciación más que optimista sobre su propia fuerza y sobre la debilidad del unionismo en la propia Cataluña. Habría que añadir que se ha tratado de un error en la apreciación del devenir histórico: el siglo XXI no es el siglo en el que puedan aparecer nuevos microestados. Error tras error, hemos llegado a la situación actual en la que los independentistas, han conseguido algunos “logros inéditos” que valdría la pena recordar. Así pues, este período no ha sido completamente estéril en lo que se refiere a la renovación política, sino que se ha creado un escenario completamente diferente al anterior. Podemos resumir esos diez logros:

1)  El resultado más evidente que ha generado el “procés” ha sido la ruptura en dos de la sociedad catalana. Hasta ahora, nunca a lo largo de su historia, la sociedad en Cataluña había estado fracturada por una brecha tan amplia y tan irreconciliable, como ahora. Esta es la primera y mayor responsabilidad de la gencat: el haber logrado romper grupos de amigos, familias, enfrentado a vecinos con vecinos, haberlo hecho de manera frívola y aventurerista y, para colmo, seguir actuando como si este fenómeno no se hubiera producido, hablando en nombre de “toda Cataluña”.

2) El “procés” ha generado una reacción unionista inesperada. El nacionalismo español estaba dormido en Cataluña en donde no se recordaba ninguna manifestación españolista desde 1979 (cuando Fuerza Nueva consiguió movilizar unas 10.000 personas) o desde diciembre de 1970 (cuando unas 50-60.000 personas salieron en manifestación en apoyo del régimen franquista durante el “proceso de Burgos” contra miembros de ETA). En el último año se han producido dos manifestaciones de masas (que superan a cualquier otra de carácter unionista que se haya realizado en Barcelona en el siglo XX y rivalizan con las habituales demostraciones indepes), así como varias decenas de manifestaciones y concentraciones menores.

3) Al mostrar sus cartas, el independentismo ha descubierto su verdadero rostro: intolerante, insensible a la realidad social, poco inteligente y nada realista, confundiendo deseos y fantasías con realidades. Sea cual sea el final de la crisis, no sólo en España, sino en Europa, será muy difícil mirar con los mismos ojos al independentismo catalán. A medida que se han ido sucediendo los protagonistas del “procés” (Mas, Puigdemont, Torra), el nivel y la personalidad política mostrada ha sido cada vez más bajo y la tosquedad más elevada. El “catalanismo político” convertido en “independentismo” ha dilapidado todo el capital político recibido de los primeros. Y lo más significativo: el nacionalismo catalán se ha evaporado.

4) La fuga de empresas, contrariamente a lo que creen los independentistas, no se ha debido a una “orden del Rey”, sino a la naturaleza de la lógica capitalista: el dinero es cobarde y se va de lugares en donde aparece la inestabilidad política. Esa inestabilidad ha sido generada por el propio “procés”. La situación económica de Cataluña hoy no es buena: donde mucho ha habido siempre queda algo, pero lo cierto es que las diferencias con el resto del Estado en materia económica se van acortando. Cataluña ha crecido un punto menos de lo esperado en el último año y en estos momentos lidera la desaceleración económica de España. Salvo para aventureros económicos (fondos buitre), Cataluña sigue mostrando inseguridad jurídica muy por debajo de las exigencias de inversores estables y a largo plazo.

5) El extremismo político ha aumentado en Cataluña. Durante 40 años, el independentismo radical era una fuerza residual, y prácticamente no existía nada en esa área política fuera de ERC. Incluso en terrorismo de Terra Lliure fue minúsculo y quedó borrado de un plumazo sin apenas esfuerzos. Sin embargo, desde el inicio del proceso soberanismo, ese extremismo se ha multiplicado y hoy es compartido, no solamente por la CUP, sino por el propio presidente de la Generalitat. La fuerza que ha crecido más en estos últimos años es precisamente la CUP y contribuye a la “borrokización” de la calle.

6) La Generalitat de Cataluña y las instituciones catalanas han dejado de existir como patrimonio de “todos los catalanes”: gobiernan para una parte de Cataluña y en contra de otra. Por tanto, es mejor llamarla “gencat” que bien podrían ser las siglas de un partido (esto es de una “parte” de la sociedad catalana). Lo hace manera sectaria e intolerante, cada vez más perdida en su fantasía de la “República Catalana” y presa del mito inmovilizador creado con el seudo-referendo del 1 de octubre: sigue atribuyen algún valor e interés a aquella consulta, como si la historia de Cataluña unida al resto del Estado terminara allí y ahora hubiéramos entrado en un período de independencia “en suspenso”.

7)  Como efecto de lo anterior, las instituciones creadas por el Estatuto de Cataluña han dejado de funcionar: el parlamento dejó de ser un organismo de control al gobierno de la Generalitat para convertirse en otro escenario en la que la gencat quiere imponer su peso a la otra parte, mientras que el “gobierno de la gencat” está desde hace más de un lustro solamente interesado en promover la independencia por encima de su tarea de gestión de los asuntos cotidianos de la sociedad.

8) La izquierda catalana ha estallado en mil pedazos. La crisis independentista se inició con los devaneos de Maragall con ERC en el primer tripartido. Desde entonces, la izquierda catalana ha sido cogida a contrapié por su propio discurso ambiguo, ecléctico, a veces federalista, otras independentista, otras nacionalista, otras españolista. Hoy no existe una “izquierda catalana” sino un espacio político atomizado y que abarca desde las CUP hasta el PSOE en el que puede encontrarse de todo y lo contrario.

9) El eje del antiindependentismo en estos años no ha sido el PP, sino Ciudadanos. Si esta formación ha polarizado más el voto unionista ha sido porque nació como alternativa al nacionalismo catalán y se justifica solamente por su radicalismo nacionalista, mientras que los unionistas catalanes no pueden olvidar que el PP multiplicó sus pactos con el nacionalismo y su tolerancia hacia los excesos cometidos durante décadas por el clan Pujol

10) El independentismo ha colocado a Cataluña en un callejón sin salida: no hay margen para la negociación porque más allá del “estatut” está la independencia. Y, desde el punto de vista unionista, las cosas no pueden quedar tampoco como estaban antes del “procés”, especialmente porque se ha demostrado lo peligroso que es dejar a unos lunáticos el control de la educación y las llaves de la caja (con subvenciones a unos medios de comunicación hambrientos de fondos y decenas de millones entregados al asociacionismo independentista). La “normalización” en Cataluña pasa por replantear todos estos temas que, obviamente, no pueden quedar como estaban antes del “procés”.

Reconozcamos que todo esto lo ha logrado el independentismo catalán, solo y sin ayuda de nadie. Reconozcamos, igualmente, que logros de este tipo no están al alcance de cualquiera y que en su surrealista aventura, el independentismo ha logrado llegar donde no solamente no se imaginaba, sino hasta donde nunca llego a ser capaz de imaginar.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

El sábado pasado me fui a comprar un ordenador nuevo al centro de Barcelona. A esa Barcelona que solamente atrae a turismo de chancletas, botellón y porrito en boca, amén de algún que otro japo que cree todavía que Gaudí es “el arquitecto de la naturaleza”. Pues bien, esa Barcelona parecía una zona de guerra. Manifestaciones de signo opuesto, despliegue policial abrumador en la superficie, en el aire helicópteros controlando las marchas de los manifestantes y generando más tensión todavía, y bajo la superficie en los corredores del metro, manteros impidiendo el paso normal de los viajeros… Eso era Barcelona a las 10:00 de la mañana del sábado. Luego fue todavía peor, porque era imposible circular por la ciudad: tráfico cortado desde Plaza Universidad hasta el Arco del Triunfo, ibas por una calle y te desviaban hacia otra. De lejos veías banderas nacionales en una calla y, en la siguiente, trapos estrellados. Pasabas por una calle en la que todo parecía ir bien y, de repente, la policía cortaba todo acceso. Algún choque por allí, forcejeos por allá. Paso por delante del Bar Zurich a las 10:30 y todo está normal, hora y media después vuelvo a pasar y los cientos de sillas han sido recogidas, el bar cerrado y la zona parece muerta. Y yo que solamente quería ir de Ronda de San Antonio (tiendas de ordenadores) al Paseo de San Juan (Norma Cómics) me encuentro con situaciones parecidas a la frontera ruso-ucraniana. Me quejo de que, al final compré el ordenador, me lo tuvieron que montar y debía recogerlo ayer. Y ayer Barcelona fue OTRA VEZ “zona de combate”. Me quejo de que NI HAY GOBIERNO EN MADRID QUE DIRIJA NADA MÁS QUE EL SAQUEO FISCAL, NI HAY GOBIERNO AUTÓNOMO EN CATALUÑA dirigida por un payaso que ni siquiera tiene el apoyo de los que compiten con él en radicalismo.

Siempre dije que el “procés” no llegaría a ningún sitio y que la póliza de garantía de la “unidad del Estado” no era el gobierno español, ni el ejército español, ni mucho menos la constitución española (ese chicle masticado y endurecido que se estira por allí se abomba por allá y habría que empezar a cambiar y sobre el que todos quieren convencer de que goza de buena salud y está como cuando salió del envoltorio), sino la Unión Europea que no está para coñas de partir en condados los Estados Nacionales actuales. La “revolución de las sonrisas” sería así mientras las dos partes –unionistas e independetas- creyeran que podían alcanzar su objetivo mediante un referéndum. Debo reconocer que los segundos siempre me han parecido una mezcla de ingenuidad rayana en el infantilismo, sentimentalismo ideológico, inconsciencia en las bases y mala ostia en las cúpulas surgidas de 40 años de corrupción pujoliana, 30 de inmersión lingüística y 10 de crisis económica.

Pero los defensores del “unionismo” no son mejores: yo, que estoy más próximo a esa parte, me niego  salir en defensa de una constitución que nos ha llevado a toda esta situación, que ha creado 17 fronteras interiores, que ha hecho que gobiernos de mediocres, aprovechados, mangantes e incapaces, sin el más mínimo sentido del Estado, entre los que no se encuentra ni un solo “estadista”, hayan gobernado este país y hayan permitido que hoy, aquí y ahora, ESPAÑA SEA EL PAÍS MÁS HECHO DE EUROPA, CON UNA SOCIEDAD FRAGILIZADA, EMPOBRECIDA, CON UN FUTURO MÁS NEGRO Y UN TEJIDO SOCIAL MÁS DEGRADADO que ningún otro país europeo (y lo dice alguien que conoce bien toda Europa). Cuarenta años de constitución nos han llevado a ser líderes en todo esto y, en lo demás, estar en la cola de Europa. ¡Como para estar orgullosos de la jodida constitución y como para alabar el callejón sin salida en el que nos ha encarrilado!

Los hechos del sábado (que presencié directamente) y los hechos de ayer (de los que me enteré por llamadas de amigos) demuestran que aquella coña del referéndum no iba a ser el punto crítico de la crisis. Estaba claro, como decía, que el “procés” no llegaría a desgajar España. Pero lo normal hubiera sido que sus mentores, al día siguiente, reflexionado de algo que parecía evidente ayer y sigue siéndolo hoy: QUE NO EXISTE BASE SOCIAL SUFICIENTE PARA QUE CATALUÑA SEA INDEPENDIENTE, así que mejor fijarse otros objetivos... No lo han hecho.

En realidad, el “procés” fue posible gracias a la galvanización mediática de TV3 y el RAC1 que transmitieron a sus oyentes la sensación de que Cataluña estaba a punto de ser independiente, fuera cual fuera el resultado de los referéndums (porque nunca en esos medios se calibró la posibilidad de un resultado negativo a la independencia o, lo que era más sencillo, que el referéndum, declarado ilegal, no tendría ninguna consecuencia más que para los que lo habían convocado y para los que se lo habían creído).  Hubo proceso gracias a eso y gracias a 35 años de inmersión lingüística y enseñar una historia de ficción en las escuelas. Hubo proceso porque la clase dirigente de CiU se vio amenazada por los juicios penales por 40 años de corrupción. Hubo proceso porque el Estado y los partidos políticos “unionistas” y el gobierno Rajoy dejaron que todo esto avanzase y apisonase a la sociedad desde 2011, pensando que, al final, el ordenamiento constitucional haría que se mantuviera la normalidad.

Entre éste Rajoy, un gallego pasota, un ZP instalado en el buenismo babosillo y un Sánchez al frente de un gobierno de feministros, dimisionarios, mariquitas (no lo digo yo sino una colega del propio gobierno, a mi me importa un higo hacia donde dirigen su pito con tal de que hagan algo bien y Marlasca no lo está haciendo bien), astronautas evasivos, verdadero monstruo ridículo y absurdo del doctor Frankenstein que, para colmo, nadie ha elegido y que no sabe hacer nada más que defender el fuerte sitiado, esperar que vengan refuerzos de la caballería (el CIS) y mantenerse en el machito como único “objetivo de gobierno”… entre todo esto: AHORA SÍ QUE HEMOS LLEGADO A UNA SITUACIÓN LIMITE.

Si el sábado pasado uno se mezclaba, como me vi obligado a hacerlo, entre los manifestantes de uno y otro bando, lo que se comprobaba es que ESTO YA NO TIENE SOLUCIÓN POR LAS BUENAS. Cada vez hay más sectores fanatizados (en ambas partes) y pintan bastos. Pasemos revista a lo que ocurrió: los “unionistas” convocan una manifestación que debía pasar por la Plaza de Sant Jaume. Los “independetas”, acto seguido, convocan una manifestación en el mismo lugar. Lo normal hubiera sido que la consejería de interior o la delegación del gobierno hubiera negado a los segundos el permiso, por obvias razones: habían llegado tarde. Pero no: AQUÍ YA NO GOBIERNA NADIE PARA IMPONER EL SENTIDO COMUN.

¿Qué les pasa a los indepes? Muy simple: PRIMERO DE TODO, DESESPERACIÓN POR VER QUE SU PLAN HA FRACASADO, luego que han “sacralizado” la plaza de Sant Jaume, tierra que no puede ser “hollada” por “unionistas”. Desde hace años llevo diciendo que, el fracaso indepe, llevará a la transformación de ese sector en una especie de secta religiosa. De momento, este año se ha unido a su santoral el 1-O, la fecha en la que hubo unos mamporros y algunos perdieron un día bonito votando algo que, como se les había dicho, no sirvió para nada (aunque ellos siguen pensando que el resultado de esa votación es válido y que, a partir de ese momento, Cataluña ya es “república independiente”… y lo cuelgan en los balcones, como antes de Copérnico alguien podía afirmar que “el sol gira en torno a la tierra”). Como no gobierna nadie, de lo único que se trata es que la gente no se mate directamente por las calles. Para eso están los Mozos (aquellos chicos que hicieron la oposición a mozos pensando en que tendrían un trabajo seguro, bien remunerado, con estabilidad laboral y poco riesgo, dieron en el clavo… ironizo, claro, ahora les va a tocar bailar con la más fea y atizar a unos o a otros alternativamente, ganándose el encoño de todos). Pero si esto sigue así, las cosas irán a más.

Resulta evidente que EL GOBIERNO DEL ESTADO NO EXISTE. Existe un gobierno teórico, pero que no cumple funciones reales más allá de la recaudación fiscal. Ese gobierno, hiperminoritario, caerá de un momento a otro y lo hará en el peor momento para Cataluña. Repetiré otra frase que siempre he dicho: la historia del independentismo demuestra que EL INDEPENDENTISMO AVANZA SOLAMENTE CUANDO EL ESTADO ES DÉBIL. Hoy lo es más que nunca. Sánchez, ahora mismo, solamente puede aspirar a que el traslado de los restos de Franco se convierta en un éxito personal con el que subir unas décimas en las encuestas del CIS (la cocina hará el resto). Carece de soluciones y carece de alternativas. Quizás este Sánchez sea el presidente “más peligroso” de nuestra historia por un solo motivo: nunca tanta ambición había descansado en una posibilidad con tan pocas capacidades reales de gobierno. Al menos ZP era un tontorrón inepto, Sánchez solamente es un ambicioso sin escrúpulos.

Cataluña. Quim Torra. Un ilustre desconocido que esta sentado en la poltrona precisamente porque su mediocridad era tal que ERC lo aceptaba (no rivaliza con Junqueras, infinitamente superior a él en todos los terrenos), la CUP lo tenía casi por uno de ellos (por su apego al independentismo histórico más extraterrestre), para ex CDC era un mal menor a la espera de poder encontrar un candidato propio, un personaje grisáeo y sin muchas luces; iba bien a todos. Era Torra o nuevas elecciones autonómicas que hubieran reflejado el cansancio indepe. Así que lo encumbraron. Pero Torra tenía solamente una idea: INDEPENDENCIA. Se levantó el 155 y al día siguiente fluyó nuevamente el dinero a los medios de comunicación indepes que viven solo y nada más que de subvenciones. Fue el ritornelo. Vuelta a empezar.

Lo normal –si estuviéramos hablando de gente normal- sería que unos reconocieron que se han quedado solos en su camino hacia la independencia y los otros pusieran sobre la balanza la posibilidad de utilizar el arsenal legal del Estado de Derecho para cortar ya este cuento que está durando demasiado. Pero Torra, si un buen día fuma algo y tiene un momento de lucidez, nunca se atreverá a plantear descarnadamente a los suyos el que el “procés” fue un error, o el que la Constitución no permite el que partes del Estado se desgajen, o que no tienen mayoria social suficiente de 2/3 para la independencia (ni siquiera de 1/2). De la misma forma que si alguien se sienta en La Moncloa con vocación de “estadista”, debería tomar la iniciativa para cambiar muchas cosas. PERO NADIE YA TIENE FUERZA, NI VALOR PARA NADA.

Quienes creían más en Torra fueron las CUP, que el sábado y ayer recibieron fuerte y  flojo. Que el Estado de Derecho ya no existe en Cataluña lo demuestra el hecho de que nadie se ha preocupado por poner entre rejas a los instigadores de tanta inquietud. A partir de hoy, la CUP ya no apoyará nunca más a Torra, ni siquiera cuando sus lomos se recuperen de los zurriagazos dados por los mozos. Y ESTO ES LO MÁS CÓMICO: QUE SI LAS ELECCIONES GENERALES SON URGENTES EN ESPAÑA, LAS ELECCIONES REGIONALES SON INAPLAZABLES. Eso, o las salidas de fuerza… O los mozos detienen y ponen al otro lado del Ebro al delegado del gobierno y encarcelan a los dirigentes unionistas por orden de la República Catalana. O esos mismos mozos detienen a Torra y a los alborotadores y los llevan ante la Audiencia Nacional. PERO LO QUE ESTÁ CLARO ES QUE YA NO HAY MÁS EXCUSA PARA EVITAR LA CONVOCATORIA DE ELECCIONES EN CATALUÑA Y EN ESPAÑA.

¿Solucionará algo? La verdad, pensar que unas elecciones pueden resolver algo, me parece un cuento de Navidad. Resolverían algo, si alguno de los candidatos tuviera una idea concreta del modelo de Estado y fuera un verdadero líder, lúcido y enérgico. Pero, mirad a los aspirantes: todos parecen cortados por el mismo patrón, no sólo físicamente, sino en el carácter. Todos ambiciosos, todos limitados en sus proyectos, todos con un discurso simplón, facilón y populachero… ¿Y en Cataluña?  Lo mismo, pero peor, con un troglodita obtuso al frente. Así pues, una cosa es pensar que las elecciones son inevitables. Otra muy diferente creer dogmáticamente que solucionarán algo.

¿Y entonces? Hasta los años 60 se utilizaba e electroshock en medicina. Se consideraba que los estados mentales alterados derivaban de enlaces neuronales erróneos. Así pues, se trataba de que una descarga eléctrica desbaratase esos enlaces, reseteara el sistema, con la esperanza de que luego, las neuronas volverían a conectar de nuevo de manera normal. LA SOCIEDAD ESPAÑOLA Y, DESDE LUEGO, LA CATALANA, MÁS QUE NINGUNA OTRA, PRECISA UN ELECTROSCHOCK. El sábado pasado, en medio del fragor de los disturbios, me preguntaba, cómo es que hasta ahora no se había producido ningún muerto. La única respuesta que encontré es que Dios es bueno. Luego pensé que soy agnóstico, así que me lo volví a replantear y respondí que, no había habido muertos por pura chiripa. Luego me pregunte si los tarugos que habían sembrado de cruces amarillas las playas no serían auténticos visionarios que colocaban tales cruces por anticipado… Finalmente, me di cuenta de que andaba por las calles paralelas a la parte baja de las Ramblas y allí se respira mucho canabis. Aunque no fumes, respiras. Barcelona es así. Así que me opté por el cafelito y dejar de pensar en estos temas. Pero hoy, en una oficina con ambientador y en pleno uso de mis facultades, vuelvo a pensar en el asunto y creo que, efectivamente, en Cataluña está cantado el que hoy, mañana, pasado o dentro de un mes, a alguien se le vaya la mano y empiecen a aparecer muertos en las calles (el policía que se pone nervioso, la abuela que se cae y se desnuca en medio de una carga policial o de un disturbio, el radical que recibe más palos que una estera, los grupos opuestos que se lían a navajazos, la operación “bandera falsa” de unos o de otros, etc.). Estamos a esto, en un tris, de que la “revolución de las sonrisas” se convierta en una “valle de lágrimas”.

Más vale que unos se hagan a la idea de que Cataluña no puede ser independiente en tiempos de globalización y crisis de los Estados-Nación, pero si puede aumentar su cuota de victimismo. Más vale que otros se hagan a la idea de que una solución a medias, ya no es una solución, y, de paso que recuerden que su constitución no es una virgen milagrosa.

Analicen el problema como quieran, y de la manera que quieran: no hay solución que deje satisfecha a todas las partes. O mejor dicho, una política de paños calientes o esperar que la gente se mate por las calles para imponer el orden, no son soluciones. Al menos no es una solución digna de un país civilizada. ¿Lo somos?

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Jamás ha estado España más cerca de recuperar el Peñón que cuando la política dejó de estar en manos de los políticos para estarlo en las de un dictador solo responsable ante Dios y la historia.  Se consiguió que Naciones Unidas ordenaran a descolonizar Gibraltar y reintegrarlo, a plazo fijo, a la soberanía española. Paralelamente, mediante un riguroso bloqueo, se logró hundir su “economía”. Sobrevivía merced a la Base Militar y a las subvenciones hasta que el Reino Unido tuvo que acudir a ajustes por mor de la crisis económica. Londres necesitaba árnica para poder seguir sosteniendo la Colonia. Por primera vez se muestra dispuesto a hablar con España sobre soberanía.

Con la vuelta de los políticos al gobierno, los de UCD comenzaron por desdramatizar el hecho colonial que quebraba nuestra integridad territorial. Continuaron desartillando nuestra victoria diplomática en Naciones Unidas. Los del PSOE continuaron la labor. Terminaron desbaratando todo lo conseguido. Pusieron fin al bloqueo y abrieron la Verja entre La Línea y “Gibraltar” dando el respiro tan necesario a los británicos.

Entretanto el Reino Unido había logrado un estatuto privilegiado en la UE para Gibraltar que le permitía, entre otras cosas, competir ventajosamente con el Campo en temas como el turismo o el comercio minorista. Abrir la Verja fue como permitir al Corte Inglés de la Castellana vender sin IVA en Madrid. ¿Cuánto iban a durar los comercios de la competencia? Pues lo mismo que tardó La Línea en convertirse en uno de los lugares más pobres de Europa y la Colonia en uno de los más ricos del mundo.

La fortuna hizo que el Reino Unido refrendara el Brexit. Se consiguió para España el derecho a vetar cualquier acuerdo entre Unión y el Reino Unido. La mala suerte, ha determinado que Gibraltar esté en Andalucía, el granero de votos del PSOE, y a las puertas de unas elecciones. El gobierno ha decido desactivar aquel derecho. Hubiera servido para retomar el tema de la propuesta socialista de una cosoberanía o al menos para exigir que, si los gibraltareños quieren tener las ventajas de la UE, se ajusten a su normativa como una La Línea más.

Erik I. Martel

Embajador de España, delegado especial del Ministerio de Asuntos Exteriores (1979-84)

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Anda el facherío patrio muy exaltado, lanzando insidias contra la tesis del doctor Pedro Sánchez. No podemos admitir que la valía del genio inmortal sea pisoteada por los envidiosos y los mediocres. Así que hemos decidido salir en su defensa.

Se acusa al doctor Sánchez de plagiar en su tesis informes ministeriales y artículos académicos. Borges nos enseñaba que el Quijote escrito por Cervantes era una obra muy distinta al mismo Quijote escrito con las mismas palabras por Pierre Menard. Cervantes, escribiendo a principios del siglo XVII, se dejaba llevar por las inercias de la retórica y el pensamiento propios de su época; Pierre Menard, en cambio, al transcribir las mismas palabras tres siglos después, estaba esforzándose por imitar una obra de regusto arcaizante. Pues algo semejante ocurre en este caso.

Cuando leemos los pasajes de los informes y artículos que el doctor Sánchez habría supuestamente fusilado, nos tropezamos con una prosa farragosa, mazorral e inepta. En cambio, cuando leemos esos mismos pasajes en la tesis del doctor Sánchez nos admira que un hombre tan brillante y perspicaz se haya rebajado hasta el extremo de renunciar a su prosa eximia, imitando a la perfección la prosa farragosa, mazorral e inepta que aparentemente copia. ¡Sobrecoge pensar en los esfuerzos ímprobos y humildísimos que el doctor Sánchez habrá tenido que realizar, para desasirse de sus ideas geniales y de su escritura llena de donaire!

También se acusa al doctor Sánchez de que su tesis incluye pasajes de artículos que había antes firmado en comandita con profesores que luego fueron vocales en su tribunal de tesis. Esto, a simple vista, podría constituir una prevaricación como un castillo. Pero, ¿quién puede resistir la tentación de hacer una aportación a la obra inmortal de un genio, aunque sea renunciando a la propia autoría? Sabemos que fueron muchos (empezando por Sócrates) los filósofos griegos a quienes no importó hacer aportaciones a los diálogos que luego firmaría Platón. Sabemos que los aprendices del taller de Tiziano hicieron contribuciones anónimas a los lienzos que luego firmaba el maestro. ¿Quién no querría colar de matute algún hexámetro de cosecha propia en La Ilíada? ¿Quién no desearía dar alguna pincelada inadvertida en Las Meninas? ¿Cómo vamos a reprochar a esos profesores una venial prevaricación, si a cambio sus palabras forman ya parte de una obra imperecedera, en íntima amalgama con las palabras de un hombre preclaro y providencial? Sólo los miserables y los ruines podrán hacerlo.

Al doctor Sánchez se le acusa, en fin, de haber recurrido a los servicios de un negro para concluir su tesis. Es verdad que el propio doctor Sánchez ha reconocido por escrito, en un reciente e inefable lapsus, que no tuvo tiempo para investigar. Pero, ¿por qué hemos de concluir que la investigación se la hizo un negro? Tampoco San Isidro tenía tiempo para arar sus tierras; pero a nadie se le ocurre pensar que tenía un negro que se las arase. Yo prefiero pensar que fueron ángeles quienes le hicieron al doctor Sánchez esta tarea, como antes se la hicieron a san Isidro; aunque, desde luego, no descarto que fuesen angelitos negros, pues -como nos enseña Machín- también se van al cielo todos los negritos buenos. Ciertamente, san Isidro era más devoto que el doctor Pedro Sánchez; pero los ángeles no sólo ayudan a los hombres santos y devotos, sino también a los genios de cuyos logros depende el progreso de la Humanidad.

Cese, pues, el facherío patrio en sus insidias y deje de recelar del doctorado de nuestro eximio presidente, tan intachable como el doctorado por la universidad de Osuna que exhibía don Pedro Recio de Tirteafura, aquel personaje cervantino.

Juan Manuel de Prada

(Publicado en ABC – 15/09/2018)

Por Victoria
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vicky_8598hotmailcom/10/10/18

altPuestos a elegir, me quedo con los que quitan lazos amarillos. Sí, ya sé que los mozos de escuadra, les resulta más fácil identificarlos y multarlos que detener carteristas en el metro de Barcelona o identificar narcos, pero, hombre, es que Cataluña está hecha unos zorros con los lacitos de marras...

Ernest Milá

 
Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Este macabro episodio del traslado de los restos de Francisco Franco merece recordarse como una de las expresiones más repulsivas del resentimiento patrio. Sobre Francisco Franco se pueden hacer, desde luego, muchos juicios ideológicos e históricos. Nadie podrá negar, sin embargo, que se mantuvo en el poder durante casi cuarenta años sin tener que enfrentarse a ninguna oposición reseñable, ni interior ni exterior.

Mientras Franco gobernaba pacíficamente en España, entre aclamaciones y muestras de afecto colectivo, fueron muchas las dictaduras coetáneas derrocadas: podemos recordar, por ejemplo, lo ocurrido en Cuba con Batista; podemos recordar lo ocurrido con Somoza en Nicaragua; podemos recordar la portuguesa Revolución de los Claveles. Y, desde luego, podemos recordar lo ocurrido en países de la órbita comunista como Hungría, Checoslovaquia o Polonia. En todos estos lugares, la insatisfacción popular hizo saltar en mil añicos el poder dictatorial. Entretanto, en España, la mayoría de los españoles estaban encantadísimos con su Caudillo; y la oposición comunista languidecía sin apoyos entre la población, como antes le había sucedido al maquis. Alguien podría aducir aquí que en muchos de los países mencionados hubo revueltas populares porque las potencias extranjeras las alimentaron desde fuera. ¡Y tendría razón, en efecto! En cambio, las grandes democracias occidentales no tardaron en «bendecir» a Franco; y aunque siguieron cultivando una retórica antifranquista para consumo de exaltados e ilusos, se apresuraron a entablar relaciones diplomáticas y a sellar tratos comerciales con el régimen franquista. La España de Franco fue pronto aceptada en todos los organismos internacionales; y mantuvo una relación especialmente privilegiada con Estados Unidos.

Políticamente, a medida que la guerra quedaba atrás, el régimen de Franco fue adquiriendo contornos cada vez más democristianos. En el ámbito laboral, sin embargo, mantuvo una legislación protectora del obrero que luego ha sido minuciosamente desmantelada por los sucesivos gobiernos de la etapa democrática. Fue tanta la falta de respuesta política a su régimen, que Franco pudo dedicar especial atención al bienestar material de sus gobernados. Así se explica, por ejemplo, que desde 1960 a 1970, la renta per cápita de los españoles pasase de 290 a 900 dólares, y que la economía nacional creciese a una media del 8 por ciento anual, hasta convertir a España en la novena potencia industrial del mundo. A la muerte de Franco, la distribución de la población activa era la propia de una economía sana y pujante (mucho más sana y pujante que la actual): un tercio dedicado a la agricultura y ganadería, un tercio a la industria y un tercio a los servicios.

Franco logró la formación de unas nuevas clases medias con trabajos estables y bien remunerados. Y pensó que este «franquismo sociológico» sería su mejor aval ante la Historia. Si se hubiese preocupado de estudiar un poco de psicología de masas, habría advertido que siempre los beneficiados acaban desarrollando resentimiento contra su benefactor. Aquellas generaciones del franquismo sociológico quisieron seguir medrando con la democracia; y, como no soportaban reconocer su adhesión servil a Franco, como no soportaban reconocer que sus patrimonios habían sido asegurados y acrecentados por Franco, se inventaron una mitología antifranquista, que sus hijos mamaron desde la cuna, hasta desarrollar ese resentimiento baboso y nauseabundo, tan peculiar de los hijos de papá que no quieren que se sepa cómo sus familias salieron del agujero. Porque no es el resentimiento de los perdedores el que desentierra los huesos de Franco; es el resentimiento de los hijos de papá del franquismo sociológico.

Juan Manuel de Prada

Fuente: ABC

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Es difícil elegir el centro de estudios para el hijo o para el nieto. En otra época se tendía a buscar “buenos colegios”, hoy resulta inútil, todos públicos y privados parecen cortados con el mismo patrón, todos están subvencionados o son de la red pública y ofrecen, por tanto, el mismo tipo de enseñanza, los mismos contenidos y tienen análogos sistemas de enseñanza. Y de lo que me quejo es que, acaso, porque los planes de estudios y los métodos pedagógicos están cada vez peor enfocados, es por lo que la enseñanza en España ha quebrado. Porque, de lo que me quejo, a fin de cuentas es de que la enseñanza ya no cumple su función: formar. En lugar de eso, deforma.

Cuando yo estudiaba se daba mucha importancia a la memoria y al aprendizaje memorístico. Es muy importante esto de la memoria. El razonamiento lógico funciona a base de premisas. Por ejemplo: Premisa mayor: Cervantes escribió la Galatea. Premisa menor: La Galatea es una novela pastoril. Conclusión: Cervantes es un autor pastoril… El razonamiento está bien construido, pero es equívoco. Nos da la imagen de que el soldado valeroso de Lepanto solamente escribió novelas pastoriles, simplemente porque la memoria no nos ha ayudado a recordar que escribió también relatos épicos, poemas, novelas de aventuras, incluso piezas de teatro. 
Así pues, el manejar correctamente el razonamiento lógico no implica que nuestros juicios sean correctos… si no van avalados por los datos almacenados en la memoria. Sin embargo, a partir de finales de los 60, con la llegada a España de nuevas corrientes pedagógicas, se desterró completamente el aprendizaje memorístico y la lista de los Reyes Godos o el aprender poemas de memoria (la memoria es un músculo que se ejercita o se atrofia y no puede confiarse en que una enciclopedia ayer e Internet hoy sustituyan a la memoria) fueron proscritos de la enseñanza.

Luego –como me decía Liberato Egea, un querido amigo y camarada muerto prematuramente que vivió la enseñanza con una intensidad desmesurada en los 35 años que ejerció como profesor– hpy se enseñaba que 2+2=4 mediante “titellas”. Fue la famosa teoría pedagógica de “aprender jugando” que ha llevado a que las generaciones posteriores… aprendieran, obviamente, a jugar. Cada vez que se pone en marcha una nueva teoría pedagógica estamos un paso más próximos a la catástrofe. Me quejo de que a nadie se le haya ocurrido dar marcha atrás y revisar porqué antes existía más eficacia en la escuela como medio de transmisión del saber y hoy ha pasado a ser un simple medio de almacenamiento de alumnos mientras los padres trabajan o buscan trabajo.

Lo triste es que se han olvidado valores como el ESFUERZO: no hay aprendizaje sin esfuerzo. En el “aprender jugando”, de lo que se trata es de que el niño no preste su esfuerzo sino que sea ganado por la diversión. De ahí el fracaso. El segundo puntal de la enseñanza es la SERENIDAD: solamente se aprende en un clima relajado, cuando el alumno está centrado y su espíritu está en lo que está haciendo: aprender. Hoy no existe nada más descentrado que una escuela. El problema aparece ya en el hogar, cuando los padres renunciar a imponer al niño una DISCIPLINA. La disciplina, hay que recordarlo, no es la tiranía de los padres sobre los hijos, sino el respeto a un conjunto de reglas aceptadas para mantener el orden y un comportamiento sociales correctos o dicho con otras palabras, una serie de normas cuyo cumplimiento conduce al resultado esperado: serenar al niño, centrarlo en sí mismo. Hoy, los niños aparecen como descentrados a poco de nacer y sus padres, en general y salvo honrosas excepciones, se preocupan poco por eso: “Es normal, a fin de cuentas son niños”. El niño hiperactivo hoy, será el que pasado mañana se mostrará incapaz de adoptar la posición de serenidad receptiva en la escuela necesaria para asimilar la enseñanza.

¿Quién es el pedagogo que se atreve hoy a vender al ministerio de educación DISCIPLINA, SERENIDAD, ESFUERZO, MEMORIA. Pues bien, estos son los valores que conducen a la CREATIVIDAD y posibilitan el PENSAMIENTO CRÍTICO… que los sistemas pedagógicos modernos venden como su gran hallazgo y que, en la práctica, ha desaparecido de las aulas? ¿De que me estoy quejando? De tres cosas:

  1. de que seguimos sin enterarnos que el sistema educativo español ha quebrado hace años (lo confirma el programa PISA que nos sitúa en la cola de la enseñanza en Europa),
  2. de que no hay posibilidades de hacer ninguna reforma en otra dirección porque los maestros salidos de las Escuelas Normales serían incapaces de aplicarla y, finalmente,
  3. me quejo de que la enseñanza ha dejado de cumplir su función (formar el carácter y hacer del niño un “ser cultural”) y ha pasado a la mucho menos loable función de “enseñarle a jugar”… algo que él mismo aprende sin ayuda de nadie.

Ernest Milá

Por Elespiadigital
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infoelespiadigitales/4/4/19

Me quejo de que España ha llegado a una situación en la que nada de lo que se haga o se deje de hacer supondrá una mejora en la situación. Claro está que las cosas podrían mejorar, pero difícilmente con los candidatos y con las opciones que eventualmente se presentarían. Me quejo de que, tanto el PP como el PSOE se presentarán como las alternativas, aun cuando ambos los grandes responsables de habernos llevado al actual callejón sin salida. Y en cuanto a otras opciones, si es que las hay, unas, o son muy pequeñas como para pensar que podrían mejorar algo, otras son demasiado ambiguas y otras, simplemente, son basura y/o más de lo mismo. Esto si hay elecciones: no hay a quien votar sin reservas mentales. Y si no las hay  es peor porque el tipo que está gobernando, ni ha salido de las urnas, ni tiene capacidad, ni siquiera da la sensación de que sepa lo que está haciendo.

Claro está que Pedro Sánchez es el primero en reconocer que si convoca elecciones para mañana, las pierde. Pero tampoco puede seguir adelante en las actuales circunstancias parlamentarias, cuando solamente puede contar con la minoría de su grupo parlamentario y cualquier iniciativa legislativa que tome se la tumbará el resto. Una cosa es derribar al PP mediante una moción de censura a lo Frankenstein, y otra muy distinta hacer de los distintos cadáveres parlamentarios un nuevo monstruo para gobernar. Ni Sánchez  tiene talla para hacerlo, ni el resto de partidos le van a allanar la tarea (porque cualquier voto que pudiera recuperar el PSOE lo perderían ellos). Así se entiende que ayer perdiera su primera votación parlamentaria quedándose con los escuálidos 84 votos de su partido y poco más.

¿Qué pretende Sánchez yendo de don Tancredo hasta “agotar la legislatura”? Sólo mejorar su posición. Si hace algo, por pequeño que sea, la empeorará: no puede llegar a un acuerdo con los independentistas catalanes, porque estos a medida que huelen debilidad, se radicalizan aún más y si cede un poco se le rompe el propio gobierno (Borrell diría adiós y con él, quizás un par de millones de votos). Luego está el problema de la inmigración, porque, puestos a oler debilidad, los africanos son los primeros que la han detectado y toda la miseria y el salvajismo está mirando hacia España a la vista de que las puertas de Italia se le han cerrado, en Grecia no hay subsidios suficientes, Portugal anda descolgado mirando al Atlántico, el Reino Unido y Francia están saturados de inmigración y con fuertes opciones antiinmigración, Alemania es consciente de que ha llegado demasiado lejos en la materia y solamente un tonto sigue defendiendo tonterías sobre “los refugiados”, “el derecho a la libre circulación de personas” y la “multiculturalidad”. Mirad a La Moncloa y veréis quién es el tonto. Además, en un país en el que no existe reacción pública ante la inmigración e incluso los medios de comunicación conservadores tienen miedo de ser tachados de “fascistas” si dicen una sola palabra sobre el tema.

Dicho de otra manera:

1) Las cosas no pueden seguir como están porque los casi dos años que quedarían hasta “agotar la legislatura” es un período demasiado dilatada para que un gobierno permanezca inmovilizado preocupado solamente de mejorar su intención de voto.

2) Las elecciones no pueden cambiar absolutamente nada porque no hay alternativas claras, todas resultan, en un momento u otro, altamente incompletas, timoratas o decepcionantes e incluso contradictorias.

3) Los problemas enquistados (inmigración masiva, corrupción generalizada, burocracia autonómica, independentismo catalán, ni-nis, toxicomanías y malos hábitos sociales, salarios bajos, precariedad laboral, paro residual por encima de 4.000.000, desertización industrial, quiebra de la educación, degradación de la sanidad), no van a resolverse por sí mismos, sino que se agravarán cada vez más.

Me quejo, en definitiva, de que este país, en este momento, no tiene NINGUNA OPCIÓN PARA SALIR ADELANTE. Ni siquiera tiene un solo motivo para el optimismo: las sombras amenazadoras son cada vez mayores, las luces inexistentes. Que el independentismo catalán esté derrotado, no quiere decir que sus protagonistas se hayan enterado: seguirán, erre que erre, dando la vara en su combate contra la historia. Que haya pequeñas siglas que claman en el desierto tampoco ayuda en nada a recuperar la esperanza: todas son minúsculas e, incluso, aun cuando lograran algún  diputadillo –cosa, improbable- sería como una gota de agua en medio de una bañera. Que quejo de que no habrá reacción, mientras la sociedad española no se levanta y diga “¡Hasta aquí hemos llegado!”… y eso, creedme, nunca sucederá, porque este pueblo ya era apático, abúlico e individualista, antes de que el sistema educativo quebrara, la capacidad crítica se volatilizara y le quedaran algunas defensas. Hoy, España está así porque la sociedad española  está camino de la playa cuando, en realidad, necesitaría ser ingresada a toda velocidad en la UVI.

Ernest Milá

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